
¿Dónde está la diferencia? La diferencia está en que “no es lo mismo”, nada lo es.
No es lo mismo tomarte un café rápido de una máquina, que tomarte un delicioso café eterno con los amigos.
No es lo mismo oír una canción en la radio, que escuchar la canción que te recuerda irremediablemente a una persona muy especial.
No es lo mismo, cruzar la mirada con un transeúnte, que la mirada cómplice de un amigo.
No es lo mismo cualquier paquete de galletas de chocolate, que la vieja receta del bizcocho de la abuela.
No es lo mismo madrugar para ir a trabajar, que madrugar para coger un avión porque te vas de vacaciones.
No es lo mismo leer las etiquetas de los botes de champú en el baño, que leer un buen libro en tu rincón favorito de lectura;
No es lo mismo una comida relámpago porque llegas tarde a algún sitio, que una cena romántica a la luz de las velas.
No es lo mismo tener que levantarte a coger el portero electrónico y abrir para que echen publicidad, que abrir porque recibes la grata e inesperada visita de un viejo amigo;
En fin, que todo depende de todo y nada de nada porque todo depende de según como se mire, porque nada es lo mismo; ahí es donde está la diferencia, en esos pequeños detalles que hacen que, si eres capaz de apreciarlos, la vida sea más interesante.
No es lo mismo tomarte un café rápido de una máquina, que tomarte un delicioso café eterno con los amigos.
No es lo mismo oír una canción en la radio, que escuchar la canción que te recuerda irremediablemente a una persona muy especial.
No es lo mismo, cruzar la mirada con un transeúnte, que la mirada cómplice de un amigo.
No es lo mismo cualquier paquete de galletas de chocolate, que la vieja receta del bizcocho de la abuela.
No es lo mismo madrugar para ir a trabajar, que madrugar para coger un avión porque te vas de vacaciones.
No es lo mismo leer las etiquetas de los botes de champú en el baño, que leer un buen libro en tu rincón favorito de lectura;
No es lo mismo una comida relámpago porque llegas tarde a algún sitio, que una cena romántica a la luz de las velas.
No es lo mismo tener que levantarte a coger el portero electrónico y abrir para que echen publicidad, que abrir porque recibes la grata e inesperada visita de un viejo amigo;
En fin, que todo depende de todo y nada de nada porque todo depende de según como se mire, porque nada es lo mismo; ahí es donde está la diferencia, en esos pequeños detalles que hacen que, si eres capaz de apreciarlos, la vida sea más interesante.














