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07 octubre 2008

Anoche Cuando Dormía (II)..

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ACTUALIZACION 13/10/2008:
EN VISTA DE QUE PARECE QUE TODOS DAIS POR HECHO QUE SON DOS RELATOS REALES, LO ACLARARÉ...
NO LO SON.
SON DOS RELATOS INVENTADOS, ¿OK?
(LO QUE PASA ES QUE SOY TAN BUENA ESCRIBIENDO SOBRE SENTIMIENTOS...JAJAJA)
DE TODAS FORMAS, GRACIAS POR PREOCUPAROS POR MI, MI BIENESTAR, MI PAZ INTERIOR, ETC...DE VERDAD, OS LO GRADEZCO, PERO ESTOY BIEN.
NO PASA NADA.
UN BESO.
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CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES PURA COINCIDENCIA.. O TAL VEZ NO... QUÉ MÁS DA EN REALIDAD... LO IMPORTANTE ES QUE ME APETECE COMPARTIR CON VOSOTROS LA SEGUNDA PARTE DEL RELATO. PARA LOS QUE NO LEYÉRAIS LA PRIMERA O NO LA RECORDEIS MUCHO, AQUÍ LA TENEIS TAMBIÉN:


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Anoche cuando dormía (II)

Parece absurdo que un sueño pueda ser tan poderoso, pero así es. Mi sueño lo único que hizo fue ponerme sobre aviso, hacerme ver una inquietud. Una inquietud que en silencio pedía a gritos ser escuchada.

Me di cuenta que no me había olvidado de ti, que los latidos de mi corazón susurraban tu nombre. Así que una noche decidí que mi sueño tenía que empezar a convertirse en una realidad.

Conseguí quitarme la espinita que tan profundo se clavó en mi corazón; aunque no me libré de que otra se clavara más profunda.

Nos contamos lo que nunca debimos callar y fue precioso sentir que éramos cómplices enamorados. Pero, muy a mi pesar, el resto del mundo no se equivocaba y las nubes de algodón no existen; al menos, no en nuestro mundo.

El tiempo, con tal de no aguantarme más, acabó dándome la ocasión; pues no paré hasta conseguirla. Y no, el tiempo no acabó poniendo todo donde siempre debió estar, donde yo quería que estuviera. Más bien lo puso todo de por medio, como el torbellino que arrasa por donde va, para acabar dejándolo todo exactamente donde siempre había estado.

La realidad acabó resultando ser la que siempre fue, no hay bromas del destino que valgan. Nuestras vidas se volvieron a cruzar, regalándonos momentos hermosos, llenos de sueños e ilusiones; pero, de nuevo, no fue para siempre, así que esos sueños e ilusiones se rompieron en mil pedazos.

Tus miradas siguen siendo el lugar perfecto donde quisiera seguir cobijándome,
pero decidiste dirigirlas a otro lado. Tu sonrisa sigue siendo mi energía, será por eso que ahora me siento más débil. Y tus caricias jamás volverán a ser mi alimento, así que por eso he perdido el apetito.

Anoche, como no dormía no te soñé. Y es que pensarte hace más intenso el dolor de mi corazón, de mi alma y no me deja dormir; lo sé porque sigo estando bien despierta. Sólo espero que el viento travieso siga haciendo de las suyas y sea la realidad lo que se lleve ahora a un lugar tranquilo en el que desvanecerse. Y despierta como estoy, volver a despertar y entender que aunque los sueños, sueños son, también existen realidades, tan hermosas como los sueños, esperándome a la vuelta de cualquier esquina.

Aquella noche cuando dormí, soñé, ¡bendita ilusión! Pero ya estoy harta de sueños incumplidos.

Safe Creative #0906244053003

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¿Qué moraleja le sacaríais vosotros a estos dos relatos? A mi se me ocurren varias...

Una de ellas es que, en esta vida, si tienes claro que quieres algo, tienes que luchar por conseguirlo con todas tus fuerzas pues como dicen... "quien no arriesga, no gana". Y si ganas, es mucho lo que consigues: aquello que tanto anhelabas disfrutar. Y si pierdes, al menos, no te quedará la duda de saber que fuiste valiente por hacer todo lo posible por conseguirlo pues como también dicen... "más vale un me equivoqué que un por qué no lo hice".

La otra moraleja le quita asolutamente todo el romanticismo a los relatos, pero lo que irremediablemente se me viene también al pensamiento es que... "¡La mierda, cuanto más se remueve, más apesta!". Porque lo que no puede ser, no puede ser y, además, es imposible. Está muy bonito eso de que "quien no arriesga, no gana" y que "más vale un me equivoqué que un por qué no lo hice" pero... ¿qué pasa cuando se arriesga y se pierde?... ¡duele, duele mucho! duele demasiado, así que, quizá, no merezca tanto la pena asumir el riesgo cuando las consecuencias pueden resultar tan nefastas para el corazón; y sí, un "por qué no lo hice" puede resultar tormentoso pero, ¿acaso el "me equivoqué" se libra de otros tormentos? No sé yo cuál de los dos es peor tormento...

Estoy segura de que se os ocurren otras moralejas a vosotros y mucho que decir sobre lo que acabo de decir yo, ¿a que no me equivoco...?

05 mayo 2008

Como un lirón...



Otra vez os voy a hablar de algo relacionado con los sueños. Hace unos cuantos días, una vez más, no podía conciliar el sueño. Pero esta vez sabía que era por un motivo concreto: Estaba sola en casa y tenía miedo. Por un lado, hasta me sorprendía de ello pues, llevo años y años quedándome sola en casa y jamás me ha dado miedo, al contrario, me encanta quedarme sola de vez en cuando.


El caso es que también sabía por qué tenía miedo. Cuando llegué a casa allá por la media noche, escuché ruidos en la azotea. Se escuchaba bien porque yo vivo en la última planta del bloque. Me paré un momento, y volví a escuchar un ruido. Y como no sabía qué podía ser, me metí rápido en casa.

No me volví a acordar de los ruidos hasta que me acosté a la hora y pico. Y es que en el silencio de la noche se escucha todo perfectamente. Los ruidos de la azotea no sé qué serían exactamente, pero supongo que los que escuchaba estando acostada ya serían los crujidos de dilatación de los muros por el calor, pero, madre mía, yo no sé cómo me sugestioné, que no era capaz de dormirme, qué tonta, jajaja...

Entonces me acordé de una anécdota que me pasó hace muchos años y pensé... ¡quién tuviera el sueño profundo de aquellos tiempos! Os cuento...

"Tendría unos 12 años y habíamos estado cenando en casa de unos vecinos. Estaba cansada y me fui para casa antes que mis padres. Y sin darme cuenta, eché el pestillo de la puerta. Me fui a la salita a ver la tele un rato (rato= 10 minutos, que fue lo que tardé en quedarme sopa, jeje..). Y claro, cuando mis padres regresaron, yo estaba durmiendo en el sofá a pierna suelta y no podían abrir la puerta porque yo había echado el pestillo.


Llamaron al timbre. Y siguieron llamando, y llamando, y llamando...


... y yo no me despertaba porque no me enteraba, así que seguía tan a gusto en el sofá cual Bella Durmiente en sus mejores tiempos.


La salita está en la planta baja de la casa, y como las cortinas no estaban echadas del todo, mis padres me veían durmiendo a través de la ventana.


Los pobres se llevaron el susto del siglo porque pensaban que me había pasado algo. Pues yo no me enteré ni del timbre, ni del aporreo de la puerta ni de las voces de mis padres llamándome, que salieron hasta los vecinos para ver qué pasaba...


Rompieron el cristal de la ventana y, sorprendentemente, a pesar del ruido que eso hace, tampoco me desperté! (Yo quisiera saber cuándo perdí ese sueño profundo que me caracterizaba...), así que mis padres, se pusieron más nerviosos aún.


Con el cristal ya roto, a uno de los vecinos, se le ocurrió tirarme a través de la reja un paquete de tabaco. Tuvo puntería y me dio en el hombro. Y ahí fue cuando me desperté. Y ahora os describiré las dos escenas: “de puerta para fuera” y “de puerta para adentro”...


De puerta para adentro: Yo...


...Me despierto porque el paquete de tabaco me ha dado en el hombro. Pero como ha caído al suelo, yo no lo veo y no me doy cuenta de que me he despertado por eso. Como mi madre estaba tocando el timbre una y otra vez, lo que pienso es que me despierto porque mi madre está llamando insistentmente al timbre. Y claro, como no me he coscado de nada pienso... “ojú mi madre va a fundir el timbre, qué exagerá llamando, por Dios!”... A continuación, abro la puerta ...


- “Holaaaaa! Ups, me había dejado el pestillo puesto..”


Pero veo a mi madre con la cara medio descompuesta...


- “Uy mami, ¿qué te pasa? tienes mala cara...”


De puerta para afuera: Mis padres...

- Que qué pasa?! Que qué pasa?! Menudo susto nos has dado, niña! Casi me da un ataque, vamos!


- Un ataque? Por qué? Uysss, se ha roto el cristal de la ventana, papi!


- Se ha roto el cristal, se ha roto el cristal... Chiquilla, llevamos dos horas llamando a la puerta y tú sin inmutarte! Se ha roto el cristal no, hemos tenido que romperlo nosotros porque no te despertabas...
- Menudo susto nos has pegado, nena! Que nos creíamos que te había pasado algo porque ni te movías!
Al día siguiente, media urbanización preguntándome qué había pasado la noche anterior, jajaja... y bueno, ya tuve cachondeo para un buen tiempo, con eso de que a mi no me despertaba ni una bomba..."
Al final me dormí cuando el sueño me venció pero por lo menos serían las cuatro de la mañana. Así tenía al día siguiente las ojeras que tenía, claro! ¡Qué lástima que ya no duerma como un lirón como cuando era pequeña!


En fin, como se suele decir... historias para no dormir...


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05 abril 2008

Por fin un sueño bonito!

Bueno, bueno, bueno...


En el post anterior, como bien sabeis los que nunca faltais a la cita, hablaba de que estoy pasando por una racha en la que no descanso bien porque no dejo de tener pesadillas. En vuestros comentarios, todos me deseábais que cambiara el viento y volviera a tener sueños bonitos, para así poder descansar plácidamente. Por ejemplo, Cris, me auguraba sueños bonitos para la semana que viene, que es la Feria de Sevilla y sabe que es mi fiesta favorita. Y Agata, me decía que había hablado con David DeMaría, y le había dicho que iba a venir a verme en mis sueños.


Pues bien, yo no sé si habrá sido la buena onda y la energía positiva de vuestros comentarios, el poder de sugestión o que "el señor que manda los sueños" se apiadado de mi, pero el caso es que....

POR FIN HE VUELTO A TENER UN SUEÑO BONITO, AMIGOS!!!
Y no cualquier sueño bonito, no...
Si no EL SUEÑO BONITO POR EXCELENCIA...
Hoy he vuelto a soñar con...
EL HOMBRE DE MIS SUEÑOS!!


Agata, cariño, no sé si de verdad tienes dotes brujeriles... pero hoy he soñado con mi David, jajaja... Te he llamado y todo este mediodía para contártelo, pero qué lástima que lo tenías desconectado!


En fin, pues eso. Que he soñado con David DeMaría otra vez. Venía a recogerme a mi casa para irnos de viaje. Y era un viaje especial. Un viaje a la aventura, sin rumbo a ningún sitio concreto. Un viaje a lo "Thelma & Louise" pero mucho más romántico que el de éstas dos (porque escribía canciones para mi y me las cantaba al oído con su guitarra; no me digáis que no es romántico... :D) y sin despeñarnos por un acantilado, claro, jajaja... Un viaje a lo " David y Angie", vamos... jejeje...


Así que nada, quiero daros las gracias a todos, por contribuir con vuestro granito de arena, lleno de positivismo y energía positiva, para volver a tener aquellos maravillosos sueños. Espero que éste sea el primero de muchos otros sueños bonitos, para así poder ir recuperando poco a poco el sueño atrasado que tengo y descansar mejor.

Eso es todo. Quería compartir esto con todos vosotros. :D



Ah!!! que me olvidaba....

Alfonso, que tienes razón! que estoy de acuerdo en que los jerezanos sois más chulos que un ocho! ole! Mira qué fotitos tengo yo también, jejejeje...



(Feria de Jerez - Mayo de 2006)

Esta es la primera vez que vi a David DeMaría en persona. Fue muy gracioso. Yo estaba en la feria de Jerez, con unos amigos. Estando en una caseta me dice mi amiga Belén (jerezana de las wenas, wenas, también)..."Angie, mira a tu izquierda, corre! has visto quién está ahí sentado...?"


Cual fue mi sorpresa cuando miro y lo veo ahí sentado, jajaja... Yo no quería poqrue me daba una vergüenza horrorosa y tampoco quería molestarlo, pero mi amiga me cogió del brazo y se acercó a él para que me hiciera una foto con él. Y nada, estuvo muy amable y muy simpático, estuve un minutillos hablando con él y todo (y yo, flipada de la vida el resto del día, claro... jajaja... contentísima porque lo había conocido, jeje).


Luego, lo he visto dos veces más, en dos firmas de discos, y ha sido igual de amable que cuando lo vi en Jerez. Yo, en plan "quinceañera", haciendo cola para que me firmara el disco, jaja. Lo que no hice con 15 años, y voy y lo hago con casi 30, jaja... pero bueno, a mi favor diré que, por supuesto, no era una de las fanáticas estas de 15 años que se ponen histéricas y a llorar como unas magdalenas, jajaja...


(Caminos de Ida y Vuelta - Octubre de 2006)

(Grandes Éxitos: La Fuerza de la Voluntad - Octubre 2007)

PD1: Mira si hacemos buena pareja que casi siempre vamos la mar de conjuntados con los mismos colores, jajaja!

PD: Que nadie piense que es obsesión, jajaja... A quién no le gusta recrearse la vista de vez en cuando en la realidad y en los sueños... Porque a mi, si... :P



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02 abril 2008

Aquellos maravillosos sueños...

Echo de menos los sueños bonitos. Hace tiempo que no sueño plácidamente. Y quizá parecerá una tontería, pero tengo la sensación de despertarme cansada por ese motivo, que al no soñar a gusto descanso peor.

Pensando en esto, me he dado cuenta también de que, no sé por qué extraño motivo, recuerdo mucho mejor los sueños feos que los bonitos y, lógicamente, no precisamente porque guarde mejor recuerdo de aquellos. Pero es así, recuerdo mejor los sueños feos. Es más, ¡hasta recuerdo con bastante precisión sueños feos que tuve hace más de dos décadas!

El sueño más antiguo que recuerdo es de cuando yo tenía unos cuatro años. Parece increíble, pero lo recuerdo perfectamente, como si fuera ayer. Iba con mi mamá paseando por el barrio y, al pasar por una mercería, mi madre entraba un momento a comprar algo. No sé por qué motivo, me quedé fuera esperándola; y se me ocurrió esconderme para gastarle una broma. Cuando salió, asustada, empezó a buscarme pero, harta de buscarme sin encontrarme, se terminó yendo a casa sola. Sin mi. Entonces yo, al ver que se iba, salí del escondite y empecé a llamarla. Pero no me escuchaba. Gritaba y gritaba a pleno pulmón, pero cada vez se alejaba más. Jamás se dio la vuelta porque no llegó a escucharme nunca. Aún recuerdo haberme despertado en mitad de la noche gritando “mamaaaaá, mamaaaaaá!”... ¡Qué angustioso fue ese sueño!

También recuerdo haber soñado de pequeña que me secuestraba una tribu africana, y me metía en un caldero para cocinarme y después comerme; (¿será que ya desde pequeña estaba buena y por eso me querían almorzar? ¡Es coña! Jajaja... qué cosas sueña una, madre mía..)

Y en otra ocasión, soñé que el Conde Drácula había cogido a Mayra Gómez Kent y la había convertido en vampiresa; era la época en que “El 1,2,3” era un exitazo en España, jajaja, y como a mi me encantaba...; y no estoy segura del todo pero juraría que el Drácula que salía en mi sueño era el Conde Drácula de Barrio Sésamo, programa infantil del que también era forofa en aquella época.

Hoy me da risa cuando recuerdo estos dos últimos sueños pero lo cierto es que, en aquellos momentos, me dieron miedo, sobre todo el primero, pues yo no tendría más de 6 años cuando los soñé.

Ya más mayorcita, en la adolescencia, tuve un sueño que me perturbó durante varios días incluso. Recuerdo haber soñado que volvía a casa y una mano negra se colaba en el portal antes que la puerta terminara de cerrarse. Conseguí entrar en el ascensor antes que aquel hombre. Y, de repente y sin venir a cuento, aparecía en el sueño una de mis mejores amigas. El tío la agarró a ella. La violó y casi la mata, y yo desde el ascensor, lo estaba viendo todo y no podía hacer nada. Cuando acabó, como sabía que yo había conseguido escapar, empezó a perseguirme escalera arriba, escalera abajo mientras yo iba en el ascensor de un piso a otro intentando escapar. Al final, escapé. Aunque no recuerdo cómo. En el sueño le veía la cara al violador. Recuerdo que estuve varios días que, cada vez que bajaba a la calle, no dejaba de mirar angustiada a todas partes, temiendo encontrarme con aquel hombre. Aún hoy recuerdo perfectamente su cara...

Otra vez soñé que me ahogaba en un lago congelado en el que jugaba con un trineo. El hielo se rompió y yo caí al agua sin que nadie pudiera ayudarme.

Como veis, no son sueños nada bonitos, al contrario, son bastante angustiosos; y tengo más. Lo malo es que, sigo soñando feo. De un tiempo a esta parte, sueño en blanco y negro, como yo lo llamo. Y más tirando para el negro, a la vista de todo lo que sueño...

En el último año, si por mis sueños hubiera sido, me hubiera quedado sin madre (por dos veces), sin padre (anoche precisamente, soñé que le daba un infarto cerebral), sin ahijada; mi hermano habría tenido un accidente, y otra amiga también. Soñé que un psicópata me perseguía para matarme y me acuchillaba por todo el cuerpo, aunque no me mataba. Y anteanoche, soñé con una casa del horror (quién me mandaría a mi ver Cuarto Milenio...! –un programa de misterios paranormales-), en la que había un loco que mataba a unos niños, había sangre en las paredes, (y no sigo que no quiero poneros mal cuerpo)...

En fin, supongo que en 29 años habré tenido muchos sueños bonitos pero, o ni siquiera los recordé el día que los tuve, o ya se me olvidaron. Es curioso, pero me pongo a hacer memoria y sólo recuerdo unos cuantos. Y creo que sólo los recuerdo porque son relativamente recientes. Quizá sea que los sueños feos me impactan más y por eso se me quedan grabados a fuego en la memoria.

Os contaré algunos sueños bonitos que recuerdo, para que no os quedéis con tan mal sabor de boca después de leer este post.

No hace mucho soñé que David DeMaría era mi novio y éramos muy felices (¿y comíamos perdices? jajajajaja.... ya que no será mi novio en la vida real nunca, al menos, que lo sea en mis sueños, jajajaja...).

Otra vez soñé que tenía una sobrina de 7 u 8 meses, super bonita y super simpática, con la que me pasaba el día, jugando, yendo de paseo, etc... Fue un sueño precioso.

Y otra vez soñé que un amigo mío era Spiderman (jajaja...) y yo era la única persona que lo sabía porque manteníamos un romance secreto, jajaja... Este sueño, más que bonito, fue divertido, (entre otras cosas, porque Spiderman era tan habilidoso y tan flexible, jajaja..). Recuerdo que me desperté contentísima y, sobre todo, con mucha energía y buena onda.

En fin, que el mundo de los sueños es un mundo misterioso y , a veces, desconcertante; un mundo donde todo, hasta lo más absurdo, tiene cabida. Y donde todo tiene una explicación, aunque muchas veces no se la encontremos porque no somos expertos en el tema.

Lo único que tengo claro después de contaros todo esto es que estoy harta de tener sueños feos tan a menudo. ¡Echo de menos aquellos maravillosos sueños!


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02 diciembre 2007

Anoche cuando dormía...



Anoche cuando dormía, soñé.

Soñé que me sacaba la espinita que tan profundo se clavó en mi corazón. Que nos contábamos lo que nunca debimos callar, lo que nunca debiste callar. Que éramos cómplices del mismo crimen. Que el resto del mundo se equivocaba, que las nubes de algodón existen.

Soñé que el tiempo me daba la ocasión. Que lo ponía todo donde siempre debió estar. Que la realidad no era esa y todo había sido una broma del destino. Que nuestras vidas se volvían a cruzar, esta vez para siempre. Que tus miradas eran mi cobijo, tu sonrisa mi energía, tu caricias mi alimento.

Anoche cuando dormía, te soñé. Me desperté sin saberlo. Pero el viento travieso no tardó en llevarse mi sueño a un lugar tranquilo en el que desvanecerse. Despierta, volví a despertar y entonces supe que los sueños, sueños son.

Como le pasó al gran poeta...

Anoche cuando dormía, soñé ¡Bendita ilusión!



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03 octubre 2007

A...



Cama tadas las dáas, ma lavantá, dasayaná a ma faa daracta al trabaja. Ara ana da asas dáas an qaa ana sa daspaarta can ana sansazaán axtraña! Para na la dá mayar ampartanzaa, parqaa na ara la pramara vaz qaa ma daspartaba can ana sansazaán asá.

Aba an al matra, da camana a la afazana caanda ma parcatá da qaa la ganta hablaba rara. Ara cama sa, da baanas a pramaras, tada al manda hablara an chana. Para baana, qaá la pasa a tada al manda an la baca?! sará pasabla?! sa han vaalta tadas lacas? -pansá para más adantras-.

Llagaá al trabaja a ma valvaá a pasar la masma. Mas campañaras ma dazáan alga al varma antrar para ya na antandáa nada. Craa qaa ma daban las baanas dáas para, raalmanta, na astaba sagara. Da rapanta, na antandáá nada da la qaa la ganta ma dazáa.

Ya las hablaba a las pragantaba qaá astaba pasanda. Pragantá a tadas, a ma jafa, a mas campañaras, hasta a an mansajara qaa vana a dajar an paqaata! Para ara ana canvarsazaán da basagas: allas ma pragantaban la masma, qaa qaá parras ma pasaba qaa sa ma habáa vaalta laca? Qaa na ma antandáan al hablar. Ara ana sansazaán da ampatanzaa tatal! Dasda laaga, asta as paar qua Babal!Quá lacara! -pansá-.

Caanda ya ma pazaanzaa ampazaba a dasaparazar a ma ancantraba al barda da an ataqaa da narvaas par na sabar qaá astaba pasanda, da rapanta....

Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiinggg, Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiingggggggggg! Riiiiiiiiiiiiiiiiiinggggggggggg!!!!!!


Por una vez me alegró que me sonara el despertador a las 7 de la mañana! Todo había sido un sueño. Uno de tantos sueños extraños que suelo tener. La gente había olvidado el resto de vocales y todo el mundo hablaba con la A, nadie sabía hablar de otra manera. Por un momento pensé que mi sueño era real. Valiente tontería...!

Como todos los días, me levanté, desayuné y me fui directa al trabajo. Aún así, me invadía una sensación extraña... "Qaá sansazaán tan rara tanga dasda qaa ma ha lavantada. Ma astará valvaanda laca...?"


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16 mayo 2007

Palabroterapia



Pues sí, definitivamente, padezco de insomnio. Mis dificultades para conciliar el sueño, a veces, llegan a sacarme de quicio. Básicamente, el dichoso motivo es que cuando me echo a dormir no soy capaz de concentrarme; No consigo concentrarme en el simple hecho de dormir (¡con lo fácil que parece!). Le doy tantas vueltas a todo, importante o no, que no soy capaz de decirle a los pensamientos que pululan por mi mente: “¡Hasta luego, Lucas! ¡¡Mañana, más!!!”

He probado decenas de remedios naturales; duchas relajantes, todo tipo de infusiones (y eso que las odio!), valeriana, que también es natural, leer, poner la teletienda, hasta contar ovejitas... y nada, mi insomnio me dice que “nanai de la china"!

El caso es que tengo un amigo que dice que hay palabras que relajan. Sí, sí, que relajan. Él lo llama Palabroterapia. Al poco tiempo de iniciarme como blogger, hice una pequeña reflexión acerca del valor de las palabras pero desde luego, hasta ahora, no había contemplado la posibilidad de la existencia de palabras con efectos relajantes...

- No tienes muy buena cara, qué te pasa, Angie?
- Ufff, tío! Que llevo unos días durmiendo fatal. No consigo dormirme antes de las 4’00 de la mañana y claro, el cansancio comienza a hacer estragos en mi.
- ¿Otra vez con insomnio? ¡Vaya tela! Pues eso tienes que solucionarlo, tía.
- Ya, pero y qué le hago? Los remedios naturales no me sirven de nada y tengo claro que no voy a tomar pastillas para dormir. Prefiero aguantarme.
- Pues sabes, yo que tú probaría lo de las palabras que relajan.

- Lo de las palabras que relajan ¿ y se puede saber qué porras es eso?
- Pues eso, que hay palabras que relajan. Tú, cuando necesites relajarte un poquito, respira hondo y di en voz alta, clara y pausada “Bradli” (seguramente, no se escriba así pero bueno, así suena..) “Bradli”, Bradli”... y ya verás como, poco a poco, vas entrando en un placentero estado de relax.
- ¿Estás seguro? ¿Cómo va a relajar eso, Jose?
- Que sí, Angie, tú hazme caso y ya verás.
- Mmmmm... :S
- También puedes utilizar otras palabras. Glasgow, por ejemplo.
- ¿Glasgow?
- Sí, sí! Y si las vas combinando, mejor aún! “Bradli, Bradli, Glasgow, Bradli, Glasgow, Glasgow, Bradli”... y así, al poco, verás como te duermes.
- ¿Te estás quedando conmigo, no?
- ¡Que no, chiquilla! ¡Ah! Y para casos extremos... “erre que erre, erre que erre” también relaja.
- ¡Ja, ja, ja... No puedo contigo! ¡Lo tuyo es de psicólogo, tío!
- Sí, sí, lo que tú quieras, pero tú acuérdate de esas palabras cuando no puedas dormirte...

La otra noche, allí estaba yo, acostada y, una vez más, sin poder pegar ojo. ¡Ni tila, ni lectura, ni ovejitas que valieran! Y entonces, me acordé de la conversación que tuve con mi amigo...

“Caray, Angie! ¿y si pruebas lo de las palabras que relajan? ¿Será verdad? ¿Cómo era? ¡Bradli, Bradli, Glasgow, Glasgow..! ¡Aysss! ¿y cuáles eran las palabras para casos de necesidad? ¿“Ábrete Sésamo”? no, eso era lo de Alibabá. ¿”1+1 son 7”? Anda no, que eso era lo de Los Serrano. ¡Lo tengo! ¡“Erre que erre, erre que erre”!...

Y allí estaba yo, en mitad de la noche oscura y silenciosa, recitando las palabras ¿mágicas? Venga, Angie, respira hondo y....

“Bradli, Bradli, Glasgow, Glasgow, Bradli, Glasgow, Bradli, Bradli”

respira hondo y...

“Bradli, Bradli, Glasgow, Glasgow, Bradli” “erre que erre, erre que erre, erre que erre, erre que erre”...

A estas alturas del post, seguramente estás pensando “ el amigo de Angie estará colgado pero ella más todavía por creerle”. Puede... No te contaré si me funcionó, mejor me lo cuentas tú porque, de una cosa estoy segura... Cuando necesites relajarte, me apuesto lo que sea a que te acuerdas de mi y de este post, así que... Ya me contarás cómo te fue a ti la palabroterapia...! :P


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27 marzo 2007

Más allá de los sueños

Hace un par de días vi "Más allá de los sueños", una película de Robin Williams que me gustó mucho, entre otras cosas, porque me hizo pensar y reflexionar un poco sobre el tema. La película trata de la vida y la muerte, del destino, que nos pone en un momento y lugar determinados con los efectos fantásticos o nefastos que ello puede tener para uno mismo y los demás, da una visión de cómo podría ser la vida tras la muerte, cómo podría ser el paraíso, y si ese paraíso lo vas a compartir o no con tu otra mitad, tu alma gemela.


Hay gente que no cree que haya nada después de esta vida, que no cree en Dios que, simplemente, no cree en nada y, quizá, si leyera esto, pensaría que es una solemne tontería. Y me parecería respetable que así lo pensara puesto que cada uno puede creer o no en lo que le plazca. Yo, personalmente, creo en ambas cosas, en Dios y en que después de esta vida hay algo más. ¿El qué? no lo sé porque, afortunadamente, aún estoy disfrutando de ésta, pero me gustó mucho la idea que plantea la película sobre ello, la idea de que cada uno de nosotros pudiese imaginar su paraíso particular y pudiera ir "más allá de los sueños" y convertirlo en realidad al abandonar este mundo.




Para el protagonista, el paraíso era una pequeña cabaña a los pies de un hermoso lago, rodeado de montañas, en un paraje inundado de colores, una naturaleza suavemente tornada a dorada cada atardecer por los tenues rayos de un sol poniente. Un paraje donde, sobre todo, reinaba la paz y la tranquilidad y donde la brisa jugaba con la alborotada melena de su amada esposa, que paseaba en un pequeño barco por el lago.



La esposa, que era pintora, plasmó ese paisaje de ensueño en un cuadro lleno de luz y color porque representaba el instante mágico en que el destino cruzó sus vidas y fue testigo del nacimiento de su amor uniéndolos para siempre. Esa estampa representaba la felicidad para aquel matrimonio y me pareció preciosa la idea de que, aunque con sus dificultades a lo largo de la película que no desvelaré, la posibilidad de hacer realidad el sueño de que esa felicidad se hiciera eterna.


A pesar de que, últimamente, he pensado bastante en la muerte, a causa de la muerte reciente de mi abuela y de mi abuelo, la verdad es que nunca me paré a pensar cómo me gustaría que fuese mi paraíso particular; hasta ahora, sólo había pensado en cómo me gustaría que fuera mi paraíso terrenal, pero ver esta película me hizo pararme a imaginar cómo desearía que fuese.


Siempre me llamó la atención un cuadro que hay en mi casa porque de pequeña me preguntaba qué habría al final de ese pasillo de bóvedas y columnas. Así que supongo que la puerta de entrada a mi paraíso particular podría ser esa. Daría acceso a un lugar tranquilo; lejos del bullicio de esta vida urbana, probablemente junto al mar, porque su sonido me relaja, donde cada día pudiera disfrutar del más bello atardecer; un lugar donde, cada vez que sintiera nostalgia de mi tierra, pudiera respirar hondo y oler a azahar; donde los granos de arena fueran de chocolate y donde el arco iris siempre brillara en el horizonte; un lugar donde sólo pudieran existir sentimientos puros; un lugar que pudiera compartir con el amado que llegará, con mi alma gemela, y donde todas las personas que fueron importantes en mi vida también lo fueran en mi eternidad; y por último, y en cumplimiento a una creencia que se remonta a mi infancia, en ese lugar habría un libro que guardaría las respuestas a todas las preguntas que me quedaron sin responder a lo largo de mi vida. No sé por qué pero siempre he pensado, quizá (probablemente) absurdamente, que cuando uno muere, descubre todos los misterios, secretos y enigmas de la vida y de su vida, en definitiva, la verdad y los porqués de todas las cosas que se quedó con ganas de saber.





No sé si este imaginado paraíso particular, irá variando en mucho en poco o en nada con el paso del tiempo; si Dios quiere, espero descubrirlo dentro de muchos, muchos años.

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