Estaba deseando que Ágata escribiera su Magnolia (tercera parte), para poder dar yo también mi versión. Porque, puesto que ella es la gran protagonista de esta historia, quería que fuera ella quien os diera la sorpresa a los que nos leéis a las dos de que, por fin, tenía el ansiado tarrito en su poder.
De lo que hicimos en la mañana del sábado, que fue cuando vino a Sevilla, ya lo ha contado ella a la perfección, así que yo lo resumiré muy mucho y hablaré de otras cosillas... Fui a recogerla a la estación de trenes, tomamos café, paseamos por Sevilla, pasado el mediodía nos tomamos una cervecita en El Salvador, disfrutando del espléndido tiempo y el solecito que hacía, y de vuelta a la estación.
Cuando iba de camino para la estación (como casi siempre me pasa, llegué un poquitín tarde, “sorry", Agata! jijiji...) iba pensando... “ ¿mira que si después de darle el tarrito de colonia, nos quedamos sin saber de qué más hablar...?”
... JAJAJA.... en tres horas y media, creo que el único momento en que nos callamos, fue cuando fui a sacar dinero y Ágata se quedó en el coche, y cuando entré al aseo en la cafetería...
Lo cierto es que parecía como si nos conociéramos desde hace años y ya hubiéramos tenido miles de conversaciones a lo largo de nuestras vidas. Era como si la última vez que nos vimos hubiera sido algunos días antes y, simplemente, nos teníamos que poner al día de las últimas novedades porque el resto ya lo sabíamos, no sé. Era una sensación muy guay.
Estuvimos hablando de eso también. Que qué divertido es conocer a alguien de la blogosfera y qué curioso es el hecho de que siempre (aún no sé de alguien a quien le haya salido rana el encuentro) sea una grata experiencia y los blogueros en cuestión hagan buenas migas. Pero claro, es que es lo que decíamos...
En algún momento de la conversación, estuvimos hablando de muchos de vosotros, igual el sábado os estuvieron picando un poco los oídos, jejeje... Eso sí, sólo se nos ocurrían comentarios buenos, eso seguro!
En cuanto al famoso frasquito de colonia... No quise hacer esperar demasiado a nuestra querida Agata, que sé que no veía el momento de que lo sacara del bolso, jejeje. Y, sin duda, quedará especialmente grabado en mi retina el momento en que, nerviosa, abrió el bote y lo olió. No hizo falta que hablara, su cara lo dijo todo.... Realmente, no necesitó llamar a Michael J. Fox para viajar a 1985, el aroma que aún le queda al frasco ya hizo solito el trabajo...
Hay una cosa que Ágata no os ha contado pero que lo hago yo... porque tuvo un detalle precioso, me encantó... Me regaló estos dos abanicos pintados a mano, por ella misma, claro! De verdad que no esperaba en absoluto el detalle, fue una grata sorpresa. No tenías por qué, gracias...
Todos los que conocéis a Ágata virtualmente, pensáis que es una tía super enrollá y buena gente, ¿verdad? Pues yo que la conocí este sábado pasado personalmente, puedo confirmaros que, efectivamente, estábamos en lo cierto, lo es, lo es! Así que ha sido una suerte que, después de tanto tiempo, conservara aún el Magnolia, porque eso ha hecho posible que nos hayamos conocido. Ya hay un bonito recuerdo más que asociar al aroma de ese perfume, jejeje :D
Al final, la mañana se nos pasó volando, y a las dos de la tarde Ágata cogió el tren de regreso a Jerez. Eso sí, como sólo nos separan 100 kilómetros, hemos quedado en volver a repetir otras veces, ya sea en Sevilla, en Jerez o El Puerto de Santa María, para así poder conocer también a Cat's. Así que, eso que tenemos pendiente!
Y esta ha sido la historia de cómo Ágata encontró a Magnolia y... ¡fueron felices y comieron perdices!
Colorín colorado, esta historia NO ha acabado! No ha hecho más que empezar!
Feliz Martes a todos! Bueno, lo que queda de él, jejeje....

