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06 septiembre 2010

Algo Más...

Algo más que palabras
Algo más que silencios

Algo más que una ilusión
Algo más que un quizá

Algo más que amistad
Algo más que confusión

Algo más que un paseo por la playa

Algo más que la distancia

Algo más que un destino
Algo más que un secreto

Algo más que una esperanza
Algo más que una curiosidad

Algo más que una caricia
Algo más que un juego

Algo más que un beso
Algo más que una espera

Algo más que un abrazo
Algo más que una oportunidad

Algo más que una risa
Algo más que un llanto

Algo más que un desprecio
Algo más que una mirada

Algo más que un escalofrío
Algo más que un chispazo

Algo más que un camino
Algo más que una encrucijada

Algo más que una sonrisa
Algo más que una lágrima

Algo más que miedo

Algo más que ganas

Algo más que una pregunta
Algo más que una respuesta

Algo más que una mentira
Algo más que una verdad

Algo más que un sí
Algo más que un no

Algo más que un principio
Algo más que un final

Algo más que tú
Algo más que yo

Algo más que nada
Algo más que todo...

¡Algo más que un poquito chiquitito!



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13 mayo 2010

Llegó la hora...

(Escuchando la canción [*], el poema adquiere mucho más sentido)

[*]: Magníficas melodía y letra la de esta canción de Manuel Carrasco; al que tuve el placer de ver en concierto el viernes pasado y al que por supuesto os recomiendo, como he hecho en alguna ocasión. ¡Su último disco("Inercia") no tiene desperdicio!


Llegó la hora de
respirar profundo
y soltar amarras,
desatar nudos
y abrir ventanas.

Llegó la hora de
pisar escarabajos,
romper el muro,
de echar el paso
y explorar el mundo.

Llegó la hora de

soltar la melena al viento
y brillar con fuerza,
enjaular el miedo
y dejar la puerta abierta.

Llegó la hora de
abrir el cerrojo,
dibujar en el margen de un papel,
de saborearlo todo
y echarle canela al café.

Llegó la hora de
sentir los latidos otra vez
y oler las flores,
poner el mundo del revés
y soñar en colores.

Llegó la hora de
contar estrellas,
de ir a favor del viento,
ver llena la botella
y recuperar el aliento.

Llegó la hora de
enterrar silencios
y regalar sonrisas,
no tomarse todo tan en serio
y mirar la vida bajo otro prisma.

Llegó la hora de
vaciar el tarro de las lágrimas y el lamento
y tomar una buena bocanada de aire fresco.

¡La vida me guiña el ojo y no para de sonreír
porque al ave fénix le llegó la hora de resurgir!

Safe Creative #1005136283043

31 enero 2010

Volver A Empezar...

Vuelve a empezar, hijo de Adán, padre de la humanidad.

Cómo borrar del camino la huella de tu destino,
cómo olvidar lo vivido dándolo tó por perdido.
Como el salvaje que habita sin normas, ni vicio, sin fe, ni prejuicios.
Sin conocer qué está bien y qué mal
hoy yo quiero venirte a cantar
para volver a empezar.

Como la mar con la orilla,
como la noche y el día,
quiero volver a empezar.
Como los novios que vuelven,
como las aves de paso
quiero volver a empezar.
Como si nunca me hubiese ido,
como el primero del paraíso,
quiero volver y volver a empezar.

Déjame que invente de nuevo mi historia,
déjame que vuelva a partir de cero.
Deja que te escriba mi primera copla
que quiero decirte mi primer “te quiero”.

Y bendita locura si tú me quisieses besar,
olvidarlo todo y empezar de nuevo.
Dejaría atrás ataduras y celos,
dejaría el odio, dejaría el miedo.

Vuelve a nacer, hijo de Adán, padre de la humanidad (cuatris)
Y vuelve a empezar (tris).

***

Estas letras no las he escrito yo. ¡Aunque ya me hubiera gustado hacerlo!

Como muchos de vosotros sabeis, soy una completa enamorada del carnaval de Cádiz. Este año una de las agrupaciones que más me ha gustado (que se llama "Volver a empezar" y que van disfrazados de cavernícolas) traía esta letra como presentación de su repertorio.

Para quien conoce un poquito lo que es el carnaval de Cádiz y sus coplas, sabrá que el carnaval es lo que tiene: es capaz de llegarte al corazón y tocarte el alma con muchas de sus letras. Y eso justamente me pasó a mi con esta letra. Aunque está particularizada y encuadrada en el contexto de carnaval y en lo que supondría para su autor volver a empezar y sentir de nuevo lo que sintió la primera vez que cantó en carnaval y le cantó a su tierra, en realidad, se pueden extrapolar muchas de sus palabras y llevarlas a un plano general: el de la vida.

Quién no ha deseado alguna vez en su vida...

...volver a nacer

... borrar huellas del destino

... olvidar algún pasado

... vivir sin depender de tantas normas, vicios o prejuicios

... sin estar condicionado por el bien o el mal,
por lo que políticamente está bien o está mal

... tener una nueva oportunidad

... inventar de nuevo tu historia

... partir de cero

... volver a decir un primer "te quiero"

... volver a desear un beso

... olvidarlo todo

... empezar de nuevo

... dejar atrás ataduras y celos

... dejar de de odiar

... dejar de tener miedo

... o resurgir como el ave fénix.

En definitiva...

... ¡VOLVER A EMPEZAR!

Así que toda esta reflexión, simplemente.. ¡me encantó! Os dejo el video por si queréis verlos cantando esta letra.



26 enero 2010

Si Fuera Pájaro...



¿Alguna vez os habéis preguntado cómo serían las cosas si no fuerais quienes sois?

A veces, me pregunto cómo sería todo si yo no fuera yo. O cómo sería mi vida si ni siquiera fuera humana. Pensareis que estoy loca... Tal vez... Casi seguro, después de que leáis lo que viene a continuación, jajaja... ¿Pero nunca habeis pensado que, quizá los... qué se yo... los pájaros tienen suerte de no ser humanos? Aunque bien es verdad que no disfrutan de las cosas que nosotros, no menos cierto es que tampoco se complican la vida como nos empeñamos en complicárnosla nosotros y seguro que no sufren lo que, a veces, sufrimos los humanos.

Si fuera un pájaro, viajaría -que me encanta -, volaría –que también, por la sensación de libertad continua que tendría- y cantaría bien –cosa que me gustaría saber hacer como humana-. Así que, a lo mejor, no hubiera estado tan mal haber nacido pájaro (¿veis? ¿veis como ibais a pensar que estoy loca? jajaja..).

Entonces podría decir como el anuncio del mono... “Yo iba para Angie, pero me quedé en pájaro. Me podría llamar Angie, pero me llamo pájaro. Soy un pájaro bonito, pero soy un pájaro” (jajaja...).

Pero ¡qué va!, de momento, lo más cerca que he estado de ser un pájaro fue el día que mi padre, amante de los animales, me disfrazó de abubilla para un concurso de disfraces del colegio. ¡Lástima que no tenga ninguna foto de ello! Así que habrá que dejar lo de nacer pájaro para otra vida...

Quizá os preguntaréis que de dónde procede toda esta chaladura que me ha entrado de repente... La respuesta es sencilla. Todo este desvarío es fruto de la extraña sensación que tengo desde hace algún tiempo de que voy a enterarme de algo que preferiría no saber porque sé que, aunque quiera hacerse el fuerte y hacer como que recibe el revés estoicamente, el que más lo va a sufrir es ése que late tanto que, a veces, parece que nos roba el aire. (y os adelanto que vuestras suposiciones sobre la obviedad de este párrafo seguro que no son acertadas... :P).

¿Nunca habéis tenido un presentimiento, una corazonada que, aunque no tuviera razón de ser o no supierais explicar, al final, acabó haciéndose realidad? Seguro que sí. Yo también, así que espero es que ésta no sea una de esas ocasiones...




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07 enero 2010

Y Yo Me Pregunto....


Estoy segura que en más de ocasión, cuando nuestra pequeña cabecita se pone a darle vueltas a todo, se os han venido a la cabeza multitud de preguntas, muchas de ellas sin respuestas. Esa serie de preguntas que muchos califican de "preguntas existenciales".

Se me vienen a la memoria algunas de estas preguntas y que, seguramente, habréis escuchado en algún monólogo o leído en algún forward, del tipo...


¿Dónde acaba la frente de los calvos?


¿De dónde colgaba el columpio de Heidi?


Si la Tierra es redonda, ¿por qué la llaman planeta y no redondeta?


¿Por qué cuando el mando a distancia no funciona, no se nos ocurre otra cosa que apretar más fuerte los botones? ¿No será más fácil ponerle pilas nuevas?

Y luego están las preguntas que no son tan absurdas y que, probablemente, te hagan reflexionar un poco más en serio.

Al menos, eso me pasó a mi el día que casualmente llegó a mis manos un libro del que ni siquiera recuerdo el título pero que me llamó la atención. Apunté en un papel muchas de las preguntas que en él se formulaban.

¿Qué asusta más el miedo sin fundamento o el miedo fundado?

Yo creo que el miedo sin fudamento. Si no hay fundamento la imaginación tiene mucha más cabida y cuando dejamos volar nuestra imaginación es mucho más facil que magnifiquemos las cosas.

¿Los amores imposibles quedan en lista de espera para otra vida?

Nunca lo había pensado pero no sería mala idea. Sería una forma de deshacerse de espinitas profundamente clavadas en el corazón; aunque tenga que ser en otra vida, podría ser una forma de conformarse con lo que nos toca vivir en ésta.

¿Por qué se desordenan tanto los cajones de nuestro pensamiento?

¡Eso digo yo! En mi caso particular, si se desordenan tanto como los cajones de mi armario, no me extraña que mi mente sea más caótica de lo normal...

¿Por qué no existe una UVI móvil para las urgencias del alma?

¡Esto también sería una idea fantástica! Claro que de la UVI no sale todo el mundo curado, así que yo inventaría mejor una pastilla: "la pastilla del olvido". Una pastilla que te hiciera olvidar todo lo que te hace daño y no te deja ser feliz. El científico que la inventara se haría rico...

Cuando alguien se desenamora, ¿se desinfla como un globo?

Yo diría que es una comparación bastante buena. Igual por eso, algunas personas "se sueltan tanto el pelo" cuando se desenamoran y viven una "etapa de locura y viva la vida" hasta que, de nuevo, llega la calma y el sosiego. Justo igual que cuando un globo se desinfla, que sale disparando por el aire, volando sin ton ni son, sin rumbo definido, dando vueltas "como un loco" hasta que, una vez que se ha desinflado del todo, llega la tranquilidad.

¿Es la rutina la vida descafeinada y baja en calorías?

Pues probablemente sí. La rutina es el peor enemigo del entusiasmo y la ilusión...

Si nuestro futuro está escrito, ¿tendrá faltas de ortografías?

Si está escrito (que ahí no entro porque es un controvertido debate del que ya hemos hablado otra veces), ¡desde luego que las tiene! Y esas faltas son todas esas veces que nos equivocamos en la vida. Es decir... ¡Un montón de veces!

¿Son las lágrimas zumo de tristeza?

Sí pero, afortunadamente, también pueden ser zumo de alegría.


¿Y vosotros, qué pensáis de todas estas cosas...?

18 julio 2009

Miénteme...

Estos días estoy tan liada con el trabajo que tengo un poco olvidado mi blog y no me da tiempo a escribir cosas nuevas. Así que, rebuscando un poco el en baúl de los escritos, he encontrado este texto que escribí hace algunos años. Inspirado en una canción de Olga Tañón, que me encanta. Os pongo una versión hecha por David Bisbal y Elena Gadel, porque no he encontrado la original.


***

-MIÉNTEME-


“Sólo con mirarnos, la luz de tu mirada me llevó a otra realidad; nuestro amor fue puro algodón de azúcar desde aquella primera mirada compartida; eclipse de sol y luna, mezcla de agua y sal, cara y cruz de una misma moneda, olor a azahar, pieza perfecta.

Lo bello de mirarte era sentirme siempre vestida de besos. Juntos lo común se convertía en especial, lo sencillo en inolvidable; juntos nuestro mundo era un mundo perfecto lleno de pétalos de rosa.

Pero un día como otro cualquiera cruzaste la línea de fuego y caímos en la trampa de cristal. Dime, ¿en qué nos equivocamos? Porque el amar no es querer y tu querer ya no es el amar con el que siempre me soñabas.

Intenté parar el tiempo para que no te fueras, pero tu adiós llegó a lo más profundo de mi alma. Y aquí me quedé, porque sin ti se acaba el corazón. Si no estás mi vida es un naufragio; mi camino una locura. El dolor aprieta tanto que sólo sé gritar silencios ahogados.

Me niego a renunciar a mi mundo perfecto.
No me importa vivir en un mundo irreal si así vuelves a mis brazos.
No me importa vivir en un mundo irreal si así me devuelves la vida.
No me importa si este amor es profano o sagrado.
¡Quiéreme otra vez! ¡Miénteme!”
***

Y esta es la reflexión que se me viene a la cabeza al volver a leerlo al cabo del tiempo...

En realidad, quién engaña a quién. ¿Merecemos vivir en el engaño de un mundo perfecto que, ciertamente, no lo es y lo sabemos? No sólo nos están mintiendo, nos estamos mintiendo a nosotros mismos, ¡que es mucho peor! ¿Estamos dispuestos a pagar ese precio tan alto sólo por no perder a esa persona? La persona que nos quiera, debe sentirlo de verdad, si no ¿de qué nos sirve? Donde cabe la mentira, no cabe el amor. ¡Sin duda, no merece la pena!
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30 junio 2009

No Olvides Nunca Lo Que Vales...

María conversaba con su abuela...

-Abuela, ¿por qué soy tan desafortunada en el amor? Todas las historias acaban saliéndome mal. Voy a empezar a pensar que soy un bicho raro...

-¡No, cariño, de bicho raro, nada! Es sólo que los hombres son tontos y, a veces, dejan escapar a las mejores...

-Es que... ¡tenía tantas ilusiones puestas en lo nuestro! Pensaba que seríamos capaces de superar los obstáculos que teníamos en el camino –le decía con voz triste.

-Mira que te lo dije, que más sabe el diablo por viejo que por diablo... Y que esta historia te saldría cara... Pero esto era algo que tenías vivir, que necesitabas vivir; porque te lo decía el corazón. Al fin y al cabo, todos sabemos que, por mucho que te dijeran “no te compliques la vida”, nadie escarmienta por cabeza ajena y que, en cualquier caso, todos tenemos derecho a equivocarnos.

-Nos queríamos. Aún me cuesta lograr entender que eso no fuera suficiente. ¿Tan difícil es intentar buscar la felicidad?

-Y seguramente te quería, mi amor, pero es probable que no lo suficiente. Los hombres son mucho más cobardes que nosotras. Normalmente, las mujeres tenemos mucho más claro que cuando hay que coger el toro por los cuernos, se coge y punto. En ese sentido, nos da mucho menos miedo afrontar situaciones complicadas y arriesgar, aunque perdamos. Le pudo más su cobardía y el miedo a arriesgarse y, al final, salir perdiendo y quedarse sin una cosa y sin otra.

-¡Me cuesta tanto dejar de pensar que es el hombre de mi vida! ¡Y, a la vez, me rebelo y me enfado conmigo misma por seguir pensándolo! Por seguir manteniendo en algún rincón de mi la idea de que algún día...

-¿El hombre de tu vida? El hombre de tu vida no será un príncipe azul, porque no existen. Está el príncipe Felipe, pero él ya se casó con Doña Leticia. El hombre de tu vida será el que te ame de verdad, el que sepa valorar bien todo el amor que tienes guardado para él. El hombre al que no le dé pavor enfrentarse a lo que sea y a quien sea con tal de que vuestro amor siga vivo y creciendo. El hombre que no tire la toalla ante el primer contratiempo. ¿De verdad sigues creyendo que era el hombre de tu vida? ¡El hombre de tu vida hubiera sido capaz de luchar por ti hasta la saciedad y no rendirse tan pronto!

María miraba a su abuela con lágrimas en los ojos. Sabía que, en el fondo, tenía razón, aunque escucharlo le doliera....

-¡No cometas el error de desperdiciar tu vida! Sabes, la experiencia me dice que “Nunca las dejan” (o casi nunca). Así que no puedes permitirte agarrarte a esa improbable esperanza. Si él quiere desperdiciar la oportunidad de ser feliz a tu lado y seguir con su vida gris, la que comparte con alguien a quien no ama de verdad, allá él... ya se arrepentirá algún día.. ¡Pero no cometas tú el mismo error, no dejes que el tiempo siga pasando y tú sigas estancada en el mismo sitio! ¡No se merece que hagas eso, y mucho menos, no te lo mereces tú, María!

-Lo sé. Si sé que tienes toda la razón del mundo, abuela. Pero saberlo no lo hace tarea fácil. A veces, creo que alguien ha puesto pegamento en las páginas de mi libro y que por eso no consigo pasar al siguiente capítulo.

-Probablemente, seas tú misma la que lo ha hecho sin querer, sin poder evitarlo. ¡Pero, créeme, acabarás consiguiéndolo! El pegamento acaba por secarse y dejar de pegar. Y cuando menos te lo esperes, te darás cuenta que las páginas se han ido despegando y que ya puedes pasar a la página siguiente.

-¡Eso espero! A veces, lo único que me apetece es quedarme acurrucada en la cama todo el día y olvidarme de todo y de todos. Estoy agotada. Sólo pretendo conseguir estar en paz conmigo misma. Y ahora no siento que lo esté.

-¡Lo estarás! Yo confío en tu fuerza para que lo consigas. Y entonces te darás cuenta que en el nuevo capítulo hay todo un mundo lleno de novedades y sorpresas. Y que lo que está por llegar, sola o acompañada, es mejor que lo que él te ofrecía. Porque te lo mereces. Y entonces ya no te dolerá haber cerrado ese capítulo. Y tampoco te dolerá recordarlo. Te quedarás con lo bueno y con lo que aprendiste con toda esta vivencia.

-¿Abuela, sabes una cosa?

-¿Qué, mi niña?

-¡Que te quiero! ¡Te quiero mucho!¡No lo olvides nunca!

-¡Y tú no olvides nunca lo que vales! ¡Yo sí que te quiero, mi princesa!

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16 abril 2009

Inocentes...



Os he tomado el pelo. Mi pequeño experimento ha funcionado, jejeje...

Si no sabéis en qué consiste exactamente el colmo de la mala suerte... Leédlo primero y luego seguís leyendo este post...

No. No he tenido el fatal despiste de olvidarme echar la apuesta del euromillón y que salieran mis números en la combinación ganadora.

Si observáis un poco, en ningún momento, digo que ese colmo de mala suerte me haya sucedido a mi. No hay ninguna referencia personal. El post está tratado de forma totalmente impersonal y objetivo. Podría ser el caso de un conocido, haberlo leído en algún periódico o, simplemente, ser pura invención. Sin embargo, la gran mayoría de los que habéis leído y/o comentado el post dio por hecho sin pensárselo dos veces que lo que contaba me había pasado a mi.

Por eso se me ocurrió hacer el experimento, para comprobar (una vez más) que casi todo el mundo cuando lee un blog piensa que todo lo que el autor escribe, lo escribe por experiencia propia, porque le ha pasado a él. Hablar en primera persona no tiene por qué ser siempre hablar en primera persona...

Me llama la atención que cuando se cuenta algo que resulta impactante, por ser muy bueno, muy malo, muy divertido, muy rocambolesco, muy morboso o muy triste, por poner algunos ejemplos, muchos te preguntan si lo que cuentas es realidad o ficción. ¿Acaso la imaginación no tiene cabida en la escritura? ¿Es que si algo no te pasa, no puedes escribir sobre ello porque no sabes qué se siente? Suponer eso es limitar mucho el abanico de posibilidades
de la escritura. Es más, y si efectivamente te ha pasado... ¿es que acaso tienes que justificarte, tienes que dar explicaciones al respecto?

Claro está que muchas veces nos basamos e inspiramos en lo que vivimos para escribir, y que también nuestros escritos se impregnan de nuestros estados de ánimo. Pero otras tantas veces, es pura ficción. Sin más. En cualquiera de los casos, ¿qué más da? ¿Por qué el lector siente la “necesidad” de saber si es autobiográfico o no? Si lo importante es que lo que escribas sea capaz de transmitir al lector emociones, que le toque la fibra sensible, ¿qué cambia que lo sepa o no, calmar la curiosidad?

Para qué entonces tanto afán por conocer. Y que conste que yo soy la primera que reconoce haber caído en eso más de una vez cuando he leído algo. Pero, caray, que cada uno lea, interprete el texto y saque tanto las conclusiones que quiera, como todo aquello que le pueda ser de utilidad que, al fin y al cabo, creo yo que es de lo que se trata...

A veces, está muy claro que una historia es real y a su autor no le importa reconocerlo y que todos lo sepan. Pero en otras ocasiones, se trata de una historia real y en el texto no queda claro. Lógicamente, eso tiene su razón de ser. Y es que el autor quiere jugar con cierta ambigüedad entre ficción y realidad, o cierto halo de misterio o, simplemente, tiene sus motivos para dar poca información al respecto. A veces, lo que escribe va dirigido a alguien en concreto, para que, auque lo lean todos, sólo lo entienda una persona. Otras, para que sólo lo entienda él mismo. Otras, escribe para que lo entienda todo el mundo y hay veces que apenas si lo entiende el propio autor.

Particularmente, suelo ser bastante cuidadosa con mis escritos, no en el sentido de quedarme sin decir lo que quiero decir, sino que intento (aunque no siempre lo consigo) cuidar el lenguaje y expresarme correctamente. Así que no doy por finalizado un texto (y, probablemente, eso sea consecuencia de mi signo zodiacal, que somos muy perfeccionistas) hasta que todas y cada una de las palabras quedan como quiero y expresan justo aquello que quiero transmitir.

Así que, como decía no hace mucho, yo siempre sé lo que digo: lo que escribo y cómo lo escribo. Por tanto, si alguna vez queda duda si lo que escribo es real y personal es, precisamente, porque así quiero que sea. Digo justamente lo que quiero decir. Sin una palabra más, ni una de menos. Se entienda o no si es realidad o ficción.

A veces, reconozcámoslo, simplemente nos gusta que alaben nuestro posible talento, pero otras muchas, necesitamos purificar de alguna forma nuestro corazón, limpiarlo de todo lo que en un momento dado nos puede hacer daño. Y a los que nos gusta escribir (la gran mayoría de los que están leyendo
esto ahora mismo), solemos hacerlo mediante la escritura. Escribir desahoga, evade, libera sentimientos, engancha, es terapéutico. Al menos, para mi. Necesitamos escribir sobre lo que nos pasa y, a veces, muchas, necesitamos también que otros lo lean para que nos den sus puntos de vista, otras perspectivas más objetivas que, probablemente, nosotros no tenemos y nos pueden ser útiles.

Pero sólo eso. Es un tanto complicado de explicar pero como aquí la mayoría somos lectores y autores, supongo que sabréis a qué me refiero exactamente... Necesitas contar algo, así que lo cuentas pero, en el momento en el que alguien da por hecho que tú eres la protagonista de la historia, es como si te diera un coraje tremendo que lo pensase, como una patada en el estómago. Y piensas: “Sí, a ver, querido lector, quiero (necesito) saber lo que opinas de esto pero no me fastidies con el rollo de... ay pobre, siento que te haya pasado... blablabá...”


Sé de
algunas personas que acabaron cerrando sus blogs hartos de que pensasen que todo lo que escribían era autobiográfico que, incluso, tuvieron algún que otro problema por culpa de confusiones y malinterpretaciones. ¡Y es que no me extraña! Es un auténtico latazo tener que estar aclarándolo siempre. ¡Que los blogs pocas veces son “Bea: Diario de una Fea”. El mío, desde luego, no lo es. Y seguro que muchos otros tampoco.

¡Dejémonos de suponer tanto ( que conste que yo también me incluyo) y concentrémonos en cosas más interesantes que querer saber si un texto es autobiográfico o no!

.......

En cuanto al post anterior... quería hacer una serie de puntualizaciones, algunas de las cuales no hice para no sabotear el experimento.

1.- Quiero señalar la perspicacia de mi querido
Esteban Lob
que parece que me leyó la mente. Casi me dio miedo cuando leí tu cometario, jajaja...

2.- Juego la misma combinación de números desde hace años. Me los sé de memoria porque son “números especiales” que significan algo en mi vida. Así que la semana que se me olvida echarla... No se me ocurre por lo más remoto mirar la combinación. Es demasiado estúpido o demasiado masoquista, ¿no?


3.- Ya lo aclaré en uno de los comentarios, pero lo digo aquí para que no haya duda alguna sobre mi opinión al respecto... Me siento afortunada por tener todo lo que tengo en mi vida. ¡Ante todo, la salud de los míos y la mía, que es lo más importante de todo! Así como soy plenamente consciente que el amor es ya un premio en sí. Del amor de pareja no tengo (que como ya dije en uno de esos cometarios, de ese tipo de amor, estoy empezando a desarrollar serias teorías sobre la alergia que me tiene), pero del amor fraternal, ese que te dan tu familia y tus amigos, de ese tengo el que necesito. El dinero, bueno, ni me sobra ni me falta, así que no me quejaré. Así que ¿cómo no sentirme afortunada y estar agradecida? Pero eso sí... que nadie me diga que si, de repente, un día, nos toca un piquillo de la lotería, nos va a dar coraje o lo vamos a rechazar porque nos gusta ganarnos el dinero con nuestro esfuerzo o porque somos muy afortunados por tener amor y salud y no queremos dinero. A nadie le amarga un dulce y el dinero siempre ayuda a tapar agujerillos y goteras en la economía doméstica. Y no creo que pensar eso suponga anteponer el dinero a la salud y el amor en la escala vital de prioridades, ¿no? Aquí podéis leer lo que pienso del tema Salud, dinero y amor.

En fin, que siento haberos tomado el pelo un poco, jijiji, pero es que hace mucho tiempo que llevaba queriendo escribir sobre esto y el otro día, en mitad del aburrimiento en que me hallaba sumergida, se me ocurrió que la bromita ésta podía resultar divertida. Y la verdad es que no me equivoqué, me he divertido mucho viendo cómo casi todos picábais el anzuelo, jajaja... :P

MORALEJA 1: No miréis nunca una apuesta que no habéis olvidado echar no vaya a ser que sea la apuesta ganadora. Este caso ha sido irreal pero bien podría haber sido totalmente verídico...

MORALEJA 2: No creáis todo lo que leéis en la blogosfera...

¡Buenas noches!



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02 abril 2009

Miradas...








Hay miradas valientes que se atreven con todo y otras cobardes que se paralizan con los miedos. Miradas transparentes que no ocultan nada y otras oscuras que esconden multitud de secretos.

Hay miradas dulces como la miel y otras amargas como el desamor. Miradas cariñosas y cercanas y otras más frías que el hielo. Miradas profundas que traspasan las almas y otras vacías que pasan inadvertidas.

Hay miradas que iluminan hasta el día más gris y otras que se apagan lentamente, heridas por la falta de entusiasmo. Miradas que aman sin medida y otras que odian tanto que se vuelven negras. Miradas que mendigan siquiera un poco de cariño.

Hay miradas risueñas y otras que se inundan en mares de lágrimas. Miradas ladronas que te roban el corazón y miradas cómplices que se dejan robar. Miradas perdidas en un océano de dudas, que buscan, que encuentran, que no encuentran.

Hay miradas sinceras llenas de verdad y otras falsas que sólo se visten con mentiras. Miradas asesinas que se clavan como cuchillos. Culpables, inocentes. Miradas que te inyectan su veneno.

Hay miradas juguetonas y otras calientes. Miradas seductoras que te embelesan y miradas de deseo que te llevan a la locura. Miradas sugerentes y otras que se intuyen. Miradas que te intuyen.

Miradas celosas, otras amigas. Miradas airadas y miradas que transmiten paz. Miradas orgullosas, otras redentoras. Miradas retantes y miradas protectoras. Miradas que no dicen nada y otras que lo dicen todo.

¿Y aún te preguntas qué se esconde tras mis ojos cuando me miras...?

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12 marzo 2009

Vocabulario Femenino...


El otro día me enviaron un correo que me pareció divertido y se me ocurre que podría ser un anexo fantástico de ese Manual de Instrucciones del que, precisamente, hablé hace poco...

Sería un diccionario básico que, en muchos momentos, podría llegar a servir de gran ayuda al género masculino para entender al género femenino.


Estar atentos a la terminología podría ahorrarles un montón de problemas y sacarles de más de un apuro...

1. VALE: Esta es la palabra que las mujeres emplean para finalizar una discusión; cuando han decidido que ellas tienen la razón y ahora debes callarte.

2. CINCO MINUTOS: Si se está arreglando, significa media hora. Pero cinco minutos son sólo cinco minutos cuando te han concedido cinco minutos adicionales para terminar de ver el partido, antes de salir a ayudar con la compra.

3. NADA: Es la calma antes de la tormenta. Significa algo... Y deberías estar totalmente alerta. Discusiones que empiezan con nada, normalmente acaban con vale (ver punto 1).

4. NO HAY PROBLEMA: (También “adelante”, “hazlo” o “no, no me molesta”). Es un reto y no es darte permiso. Ni se te ocurra hacerlo...

5. GRAN SUSPIRO: En realidad, es una palabra pero, habitualmente, los hombres no la entienden. Un suspiro alto y claro significa que ella piensa que eres idiota y se pregunta por qué está perdiendo el tiempo discutiendo sobre nada (ver punto 3 para entender el significado de nada).

6. MUY BIEN: Esta es una de las expresiones más peligrosas que una mujer puede decir a un hombre. Significa que ella meditará cuidadosamente antes de decidir cómo y cuándo pagarás tu equivocación...

7. ES IGUAL: (También “tú mismo”). Es la forma femenina de mandarte a la mierda.

8. TRANQUILO, LO HE ENTENDIDO: Otra frase peligrosa donde las haya. Significa que aunque la mujer ha dicho al hombre en repetidas ocasiones que haga algo, finalmente, lo está haciendo ella misma... Los acontecimientos llevan al hombre a preguntar “¿qué pasa?”. Para saber la respuesta de la mujer, ver punto 3.

Será mejor tomarse con un poco de humor eso de que sea tan difícil entendernos...



08 marzo 2009

¡Estás Aquí Para Ser Feliz!...




Esta historia es real.

En estos tiempos difíciles, reunimos al hombre más viejo con el bebé más joven:

Madrid. Aitana Martínez. A tres horas de nacer.
Mallorca. Josep Mascaró. 102 años.

"Hola Aitana, me llamo Josep Mascaró y tengo 102 años.
Soy un suertudo.
Suerte por haber nacido. Como tú.
Por poder abrazar a mi mujer.
Por haber conocido a mis amigos.
Por haberme despedido de ellos.
Por seguir aquí.

Te preguntarás cuál es la razón de venir a conocerte hoy.
Es que muchos te dirán que a quién se le ocurre llegar en los tiempos que corren, que hay crisis, que no se puede.
¡Ja!... Esto te hará fuerte.
Yo viví momentos peores que éste pero,
al final, de lo único que te vas a acordar es de la cosas buenas.

No te entretengas en tonterías, que las hay.
Y vete a buscar lo que te haga feliz,
que el tiempo corre muy deprisa.

He vivido 102 años.
Y te aseguro que lo único que no te va a gustar de la vida
es que te va a parecer...
¡DEMASIADO... CORTA!

¡ESTÁS AQUÍ PARA SER FELIZ!"


*************

Este es el último anuncio de Coca-Cola. Muchos de vosotros lo habréis visto ya. Y, como a mi, seguro que también habrá llamado vuestra atención y cautivado el corazón. ¡Desde luego, pocas empresas son capaces de hacer anuncios tan buenos como Coca-Cola, todo hay que reconocerlo!

Poco tengo yo que añadir a lo que ya ha contado Josep. Su forma de ver la vida y los consejos que da a la pequeña Aitana, me hacen pensar irremediablemente que, sin duda, Josep está licenciado en la carrera más difícil de todas, la carrera de la vida.

Y eso no sólo se consigue con la experiencia que te da la edad, sino con la sapiencia que te da llenar tus años de vida, no tu vida de años. Y con esa filosofía, está claro que esto Josep lo está haciendo muy bien, ¡sus años están repletos de vida!

He visto ya muchas veces el anuncio en la tele (y más esta semana, que me he tenido que pasar muchos días en la cama). Y no hay una sola vez que no me emocione al verlo. ¡Hay tanta verdad en las palabras y tanta ternura en las imágenes! Que no hay una vez que no sienta una incipiente carnecilla de gallina o que mis ojos se humedezcan y, a veces, hasta se me haya escapado alguna lagrimilla...

Quizá mi reacción te pueda parecer un tanto exagerada. Quizá sí. Quizá, últimamente, esté más sensible de lo habitual. Quizá sí. El reposo, además de para ver muchas pelícuas y leer y escribir mucho, también te deja muuuucho tiempo libre para pensar y meditar sobre muchas cosas, algunas trascendentales, algunas banales, algunas vitales, algunas absurdas.

Y estar encerrada en casa juega, incluso, con tus estados de ánimo y es capaz de hacerte sentir algo triste. Quizá sea algo exagerado, sí. Pero así es como me he sentido yo esta semana, algo triste y más sensible que en otros momentos.

Y ver este anuncio, simplemente, me emociona.

Me emociona porque Josep ¡no puede llevar más razón en sus palabras! Me emociona porque conozco a personas a las que quiero mucho que se entretienen en esas tonterías, sin darse cuenta que, efectivamente, el tiempo pasa muy deprisa. Me emociona porque, a veces, ¡yo soy la primera que se entretiene! Y aunque, a veces, se hace bastante complicado, realmente, no quiero perder el tiempo en ellas. Ni tampoco que lo pierdan esas personas a las que quiero. Aunque eso, no depende de mi...¡Ojalá dependiera..!

Yo no sé si llegaré a los 102 años o no. Pero da igual, llegue a la edad que llegue, sólo quiero echar la vista atrás y poder ver que, a lo largo de mi vida, no perdí todo mi tiempo en estar rodeada de tonterías, sino que salí a buscar aquello que me hiciera feliz.

Cada vez que me dé cuenta que estoy entreteniéndome en tonterías, pienso volver a ver este anuncio, pues Josep tiene razón: No merece la pena...

LA VIDA ES DEMASIADO CORTA Y ¡ESTÁS AQUÍ PARA SER FELIZ!

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Verde, por el color de la esperanza y Rojo, por el de la pasión. ¡Que sean esos dos colores los que inunden nuestras vidas...!

Safe Creative #0906184035329

24 febrero 2009

Recuerdos...

Dicen que no se puede vivir de recuerdos. Y es verdad, hay que vivir mirando hacia lo que aún queda por llegar. Pero bien es verdad que los recuerdos son algo que están ahí.
De hecho, están ahí incluso cuando creemos que ya no están. La mente es tan sabia que es capaz de bloquear aquellos recuerdos que sabe que es mejor olvidar porque es probable que recordarlos nos haga daño. Otras veces, simplemente, creemos que algunos recuerdos nunca existieron. Pero es sólo porque éramos demasiado pequeños para recordarlos, y en realidad sí que están ahí también, en el subconsciente. (Mira que si ese fue mi primer novio y no me acuerdo? jajaja...)

Yo suelo ser bastante melancólica en cuanto a mis recuerdos. Pero no porque no me guste vivir nuevos momentos (momentos que, por cierto, una vez vividos, enseguida se convertirán también en recuerdos), sino porque me gusta recordar lo bien que lo pasé y cuánto disfruté aquellos “momentazos” como a mi me gusta llamarlos.

Lo que pasa es que, incluso por muy grabados que quedaran en nuestra retina y nuestros corazones, el paso del tiempo hace que nuestros recuerdos se vayan difuminando poco a poco en nuestra memoria (y más en la mía, que lo mío con la memoria para algunas cosas no es normal, jajaja..). ¡Por eso me gustan tanto las fotos! Porque inmortalizan imágenes de momentos especiales con una nitidez que no empeora con el paso del tiempo. Siempre que no venga nada a fastidiarlo, claro...

En la era pre-digital, el problema aparecía cada vez que un carrete salía velado y no había ni una sola foto que se salvara. O cuando en una caótica mudanza, perdías el álbum de fotos. O en el peor de los casos, se estropeaban en un incendio, como le pasó a una conocida mía, que perdió las fotos de su juventud, las de su boda, las primeras fotos de su hijo, en fin, toda una vida en fotos...

Con la era digital, la cosa no mejora demasiado. Como ventaja estupendísima está por ejemplo la de poder sacar cientos de fotos, sólo tienes que pulsar botón-borrar-pulsar botón de nuevo, hasta que sacas la que te gusta cómo queda. Además de no estar limitado a hacer 24-36 fotos, que mientras quepan en la tarjeta de memoria, puedes hacer todas las que quieras sin necesidad de gastarte un céntimo. Desventaja: como haces tropecientas mil fotos, por una cuestión económica y de espacio, no sueles imprimirlas, así que todas se quedan a buen recaudo en el ordenador y posiblemente ni las ves ni las enseñas tan a menudo como los álbumes de toda la vida (aunque he de reconocer que eso, a veces, es un alivio, jajaja...).

Y ahora digo yo... ¿seguro que a buen recaudo? Porque un día, un simpático virus tiene la genial y pérfida ocurrencia de fastidiarte el ordenador y entonces... todas tus fotos se van a comprar tabaco y ya nunca más vuelven...

Si uno ha tenido la precaución de irlas grabando en cd’s o dvs’s, puede seguir respirando tranquilo. Sólo hasta que el cd/dvd diga... “hasta aquí llegué, me voy que ya estoy harto de divertirme” y se raye o se estropee y ya no se pueda ver lo que contiene, claro...

¿Y si se te ocurre grabar todas tus fotos en un disco duro externo? Parece buena idea ¿verdad? Lo es. Aunque no tanto el día que, accidentalmente, el disco duro se te resbala, cae al suelo y gritando “¡Jerónimooooooo!” en dos segundos ve pasar por su mente, o más bien, por su disco duro, valga la redundancia, todas las fotos que contiene... Y después de aterrizar, resulta que no funciona, “game over, caput, off”, descanse en paz (con tó sus muelas...) el disco duro, porque ni siquiera enciende.

Y de nuevo, todas tus fotos se perdieron, como le pasó a mi sobri, que ha perdido la friolera de 5.000 fotos hace poco y cogió el disgustazo de la semana! Yo le dije que no se preocupara, que yo tenía muchas, que se las grababa y se las daba de nuevo y que en el tuenti también tenía muchas, y que las que no tuviera, se las pintaba si hacía falta! ¡Al menos, logré arrancarle una sonrisa..! Porque aún así, muchas las perderá porque sólo las tenía ella, y tendrá que conformarse con guardarlas únicamente en su retina y su corazón. ¡Suerte que tiene un corazón enorme y le cabrán muchas fotos y muchos recuerdos en él!

Así que a la vista está que, ya sea con las fotos de toda la vida o con las digitales, riesgo siempre hay de perderlas. Yo lo que hago, desde que los descubrí, son fotolibros. Así, al menos, las mejores fotos que selecciono las tengo en álbumes que, además, tienen mucha variedad de diseño, tamaños, etc...

¡Qué curioso!, ¿no? En la vida, el riesgo está hasta en las cosas que pueden parecer más simples y absurdas, en las cosas que uno menos espera...


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Le dedico el post a mi sobri, que fue quien me propuso que escribiera algo sobre el tema. Un besote, nena! (TQF) ;-)

Safe Creative #0906184035374

17 febrero 2009

Manual de Instrucciones...



¿Por qué será tan difícil entender y que te entiendan? ¿Por qué será tan difícil quedarse en el punto medio, que es donde está la virtud? Porque ni mucho es bueno, ni poco o nada, tampoco. El aceite a veces tiene goteras. Así que tanto “por qué será tan difícil” hace que aparezca uno más, el de ¿por qué será tan difícil entender a las personas?

Tener la dudosa habilidad de dar donde sabes que más dolerá es tan feo... ¿De qué sirve el daño gratuito? ¿Qué se obtiene con ello? Sólo sirve para fastidiar al otro. ¿Y si se hace inconscientemente? Me hace gracia la frase “no fue mi intención”... Claro, porque como cuando no hay intención, el daño no duele... Así que tampoco me parece que tenga justificación. Algunas personas son capaces de hacer sufrir a los que quieren. Claro que tal vez es que no las quieran tanto...

La indiferencia y los celos son juegos peligrosos y el perro del hortelano siempre fue odioso por injusto. El problema de los juegos peligrosos es que quien con fuego juega, con fuego se quema. ¡Y, cuidado, que el fuego es traicionero y baila a su antojo y, al final, puede acabar quemándose quien menos se lo espera!

Pues sí, seguramente las personas deberían venir con manual de instrucciones. Pero eso sí, sin excepciones: ¡todas las personas! Seguro que habría más de un libro bien gordo...

Que las mujeres somos complicadas no lo pongo en duda, pero que los hombres, en absoluto, se quedan atrás también es indudable. Está claro que nosotras somos de Venus y ellos de Marte...

Safe Creative #0906184035343



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Autor y origen de la imagen: Jordi Labanda; http://mural.uv.es/gisgrasu/enfado.jpg

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30 diciembre 2008

Un paso...



El mundo está lleno de opuestos. Opuestos entre los que sólo hay un pequeño paso. Un paso que, de tan pequeño, se puede dar casi sin darnos cuenta, pues la línea que los separa es extremadamente fina. Aunque bien es verdad que otras veces, somos totalmente conscientes de que estamos dando ese paso.

Lo que un día es negro, de repente, se vuelve blanco. Lo que un día es una vida feliz, por un suceso inesperado, puede convertirse en una vida dura, llena de tristeza. Lo que un día es amor, de repente, se convierte en odio. Donde un día hay paz, al otro, guerra. Podemos pasar de la risa al llanto en cuestión de segundos. Haber sido racionales toda la vida y, de buenas a primeras, y casi sin saber por qué, atender sólo a razones del corazón.

A veces, es difícil evitar ciertas cosas. Incluso aunque nos resistamos a ello. Puede que tenga un pie “en posición de”, aunque no lo prentendo; en realidad, ni siquiera sé de verdad si es así o no. Si quiero que sea así o no. No sé, ¡qué lío! Quizá no sea lo mejor. Probablemente. O quizá sí, no lo sé. Quizá sea necesario pasar por ahí para pasar después por otros sitios. En cualquier caso, con pasos o sin ellos, eso es lo que hay...


Safe Creative #0906194038365

25 septiembre 2008

¿Cómo?...

¿Cómo deshacer la maraña llena de nudos?
¿Cómo pegar el vaso de cristal hecho añicos al caer?
¿Cómo remendar la tela hecha jirones?
¿Cómo escapa el bicho atrapado en la telaraña?
¿Cómo quitarle las arrugas al papel?
¿Cómo vuela el pájaro que ya no tiene alas?
¿Cómo abrir la puerta de la llave perdida?
¿Cómo terminar un puzzle cuando falta una pieza?
¿Cómo leer los renglones torcidos?
¿Cómo arreglar el hilo roto del que ya no pende nada?

Safe Creative #0906244052877

17 septiembre 2008

A un rico panal de miel...



"A un panal de rica miel
dos mil Moscas acudieron,
que por golosas murieron,
presas de patas en él.
Otra dentro de un pastel
enterró su golosina.
Así si bien se examina
los humanos corazones
perecen en las prisiones
del vicio que los domina"

( Félix María Samaniego)



La miel es dulce, dulce como tu mirada al observarme.

La miel es sabrosa, sabrosa como tus traviesos besos.

Cuando se escurre entre los dedos la miel es juguetona, juguetona como tus caricias al recorrer todo mi ser.

La miel es exquisitamente olorosa, como exquisito es el suave aroma de tu piel.

La miel es curativa, una sola cucharada restablece tu equilibrio. Curativa, como tus abrazos, que son capaces de iluminar el día más gris.

La miel es dorada, dorada como los sueños que me invaden cuando estoy contigo.

Pero cuenta la fábula que a un panal de rica miel dos mil moscas acudieron, que por golosas murieron, presas de patas en él.

Así, mi corazón, cual insaciable mosca golosa, acude al rico panal de miel; sabiendo y sin saber que, quizá, sea un viaje sin retorno, en el que mis pequeñas patitas, pegajosas, queden atrapadas; sabiendo y sin saber que, quizá, su néctar sea veneno mortal.

Aun así, cual insaciable mosca golosa, mi corazón acude cada día al rico panal de miel, con ansias de tu dulce veneno.
Con ansias pero con miedo, con mucho miedo...



Safe Creative #0906244052853

05 septiembre 2008

Somos Funambulistas de la Vida...



Como algunos de vosotros sabéis, el viernes pasado cumplí años. Exactamente, treinta. A mucha gente le sienta fatal cumplir años, y si encima el año que se cumple cambia la decena... apaga y vámonos...

Hay quien no sólo se lo toma mal sino que casi hasta se horroriza por ello. Y lo cierto es que, con todos mis respetos, es algo que me saca de quicio! No puedo entender qué extraño pavor les infunden los números redondos; el cumplir 20, 30, 40, 50... Bueno, ni los redondos ni los cuadrados, la verdad...

Desde que era niña, siempre me ha gustado el día de mi cumpleaños. Un día especial, en el que eres la protagonista, en el que tu familia y tus amigos están más pendiente de ti aún, etc.

Antes, de cumpleaños a cumpleaños, se me hacía eterno. Es curioso, y del tema “tiempo” ya hemos filosofado muchas veces, cómo cuando eres pequeña el tiempo parece que pasa mucho más lento. Cuando eres pequeña, las vacaciones de verano parecía que duraban un siglo (y el curso, un milenio).

Recuerdo cuando mi edad aún no alcanzaba los dos dígitos... Estaba deseando cumplir los 10 años porque las personas con dos números ya eran mayores...

Hoy lo pienso y los años se me pasan volando. Miro hacia atrás, y ya llevo a las espaldas nada menos que 30 años vividos. 30 años llenos de experiencias y vivencias, algunas buenas, otras no tanto, algunas inolvidables, y otras que es mejor olvidar...

Esta mañana leyendo un comentario de Alfonso en el blog de Agata y Satie, me ha llamado la atención algo que ha dicho. Que a los 30 uno se juega ser feliz. Yo no sé si eso será así o no. Supongo que, como en todo, hay que mirar cada caso, cada vida concreta. Mirando la mía, pienso que tiene razón. Las circunstancias vitales que me rodean hoy por hoy, me hacen sentir que justo en estos momentos mi vida tiene algunas cosas, cosas importantes, pendientes de un hilo. Aunque suene un poco cursi, vivir consiste en el arte de ir caminando por una cuerda como si fuéramos funambulistas al borde de un precipicio. Unas veces, lo hacemos con más medidas de seguridad que otras, pero siempre vamos caminando.

A pesar del riesgo de ir caminando, a veces con red, a veces sin ella, una cosa tengo clara. Lo haya pasado mejor o peor durante algunos, muchos momentos de mi vida, siempre me alegraré de cumplir años, ¡eso es seguro! ¡No cumplirlos es malísima señal! ¡Si no los cumplo es porque ya no estoy aquí! Y eso, le pido a Dios que suceda dentro de muchísimos años!

Nos guste o no, la vida y la muerte son las dos caras de una misma moneda. La moneda de cambio que hace que en un segundo tengas mil proyectos, mil ilusiones por cumplir y, en el segundo siguiente, esos sueños, tus planes, se vayan al garete de forma irremediable!

Cuando pienso en las personas que ven truncadas sus vidas a edades tan injustamente tempranas, me da mucha rabia que alguna gente odie cumplir años. No sé, pero pareciera que es un menosprecio a la vida. Puede que alguien pueda pensar que decir esto es demagogia barata pero es que conocía a dos personas que, por desgracia, ya no están aquí para contarlo y estoy segura que pensarían lo mismo. ¡Qué más quisieran ellos poder seguir cumpliendo años!

Así que a todos a los que no les gusta cumplir años, que cambien el chip, que seguir cumpliendo años y disfrutando de la vida, por muchos problemas que a veces tengamos que resolver, por muchas cuerdas flojas sin red que tengamos que recorrer, es un privilegio!


Safe Creative #0906244052969

15 julio 2008

El Tiempo Pasa, Corre, Vuela y Se Detiene...



Aunque ya sé que el tiempo es una magnitud física inventada por el hombre, en los últimos tiempos (nunca mejor dicho..), es un tema que me trae loca, quizá, hasta un poco obsesionada.

Bicheando por la Wikipedia, he visto que un tal Renny Yagosesky (a lo mejor el tío este es super famoso, disculpe mi incultura en la materia Sr. Renny..), dice que el tiempo es un factor de impacto y stress en la vida cotidiana, pues las personas tienden a desear disponer de más tiempo para vivir, para trabajar o para divertirse. (permítame que discrepe con usted en lo de que las personas tienden a desear disponer de más tiempo para trabajar más. No, no, no, usted perdone, pero... al menos yo soy cuasi-alérgica al trabajo...).

En fin, a lo que iba, que me desvío del tema...

Yo creo que este señor lleva razón en aquello de que el tiempo es un factor de stress. A mi desde luego, últimamente, me lo está causando. De hecho, acompañado lógicamente de otros muchos factores, hasta está causando estragos en mi. Al menos, suerte que algunos de esos estragos me están viniendo bien para el bikini, porque no tengo demasiado apetito últimamente.

El caso es ese, que el tiempo me trae loca. Tengo la sensación de que, últimamente, el tiempo controla mi vida más de lo normal. Mi cuerpo pareciera estar convirtiéndose en un reloj manejado por las agujas de mi vida, unas agujas que, irremediablemente, me atan a un pasado y un futuro presentes en mi presente; o en un reloj de arena, una arena que se escurre entre mis dedos a su total antojo.

Hace poco, os contaba que pensaba que el tiempo, a veces, no pone las cosas en su sitio. Y tuvimos un interesante debate sobre el tema. Sigo pensando lo mismo, aunque he de reconocer que mi postura se ha desrradicalizado un poco, debido a una serie de circunstancias que, si me permitís, me reservaré para mi.

En un espacio muy corto de tiempo, he deseado que el tiempo se detuviera eternamente en un instante. Un instante que no deseaba que acabara nunca. Un instante que me parecía mentira estar viviendo. Un instante de felicidad.

He deseado también que las agujas del reloj echaran marcha atrás, empezando a desandar un largo camino, que me condujera de vuelta a un determinado momento de mi vida, llegando incluso a retroceder varios años, sólo por la vana ilusión de que el destino repartiera sus cartas entre los jugadores de forma diferente a como lo hizo en su momento.

He vuelto a desear que el tiempo se detuviera de nuevo, que pasara tan lento que pareciera no transcurrir, a pesar de saber bien que eso es imposible.

Ahora lo que deseo es que el tiempo no sólo pase, sino que vuele! Hoy me parece que las agujas tardan una eternidad en darle la vuelta al reloj. Y, paradójicamente, por momentos, deseo lo contrario, que no se detenga pero que no avance, porque me da miedo que la arena del reloj termine de pasar al otro lado.

Ese Tic-tac que, por momentos, parece que se congela y por momentos se derrite, los inquietos latidos de mi corazón y mi acelerada respiración cada vez que lo pienso, creo que van a acabar por volverme loca de atar!

Pero la realidad es que, nada de lo que yo desee acerca de esto, ocurrirá. El tiempo transcurrirá a su ritmo, sin más, importándole un pimiento las influencias y las consecuencias que traerá o se llevará de mi vida.

¡Dichoso el hombre que tuvo la genial ocurrencia de inventar tan estresante magnitud!



Safe Creative #0907014070435

04 julio 2008

Todas las bromas...



Tengo una amiga que tiene una teoría que yo comparto 100%.

Le escuché una frase hace muchos años que se me quedó grabada en la cabeza porque, en mi opinión, lleva toda la razón. Tengo otras amigas que no están muy de acuerdo con ella pero yo creo que se equivocan...

La frase en cuestión es la siguiente:
“Todas las bromas llevan un porcentaje de verdad”.

Y yo creo que es “más verdad que ajú” como se dice por aquí.

Obviamente, hay muchos tipos de broma; por eso el porcentaje de verdad que lleva cada una varía.

Por un lado, están las bromas sanas y sin maldad, que en este momento no se me ocurre ninguna, pero que no van más allá de lo que son, una simple broma. Esas, probablemente, llevan entre un 0’01 y “0’algo” de verdad.

Pero luego están las otras. Las bromas que no son tan en broma. Las bromas del “toma, ahí lo llevas...”. Esas que gastas cuando alguien, en el momento o tiempo atrás, te ha dicho algo (casi siempre en broma también) que, en el fondo, te ha molestado y que, por los motivos que sea, la cosa ha quedado ahí, en el aire.

Entonces, cuando aparece la ocasión de “devolverla” tú le dices algo “en broma” pero que, en realidad, se lo estás diciendo con un trasfondo totalmente cierto.

Son las bromas que luego cuando se la cuentas a otras personas casi siempre va acompañada de una frase tipo... “sí, tu sabes, estábamos hablando y me dijo bla, bla, bla y entonces yo le solté otro bla, bla, bla, así con el cachondeo pero se lo solté..”

A mi entender, desde luego, ese tipo de bromas, por supuesto que llevan un tanto por ciento de verdad y, a veces, más que elevado. ¿No creéis?


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10 junio 2008

El Poder de...


Resulta que la semana que viene tengo dos planes muy apetecibles el mismo día y casi a la misma hora; el concierto de Manolo García (del que ya tengo la entrada desde hace casi un mes) y un minifestival de carnavales, al que van a ir unos cuantos amigos, algunos de los cuales hace tiempo que no veo y a los que tengo muchas ganas de ver. Tendrá días el año, que tenían que ser las dos cosas el mismo día! ¡Tengo un coraje! Porque me gustaría poder ir a las dos cosas... Estoy pensando en irme un poquito antes de que acabe el concierto, ya que lo de los carnavales será hasta tarde y, al menos, podría aprovechar allí un rato, pero claro, por otro lado, me da rabia tener que perderme parte del concierto.

Así que hoy me desperté pensando que si tuviera alguna habilidad sobrenatural querría tener el don de la ubicuidad. O, al menos, el poder de controlar el tiempo, poder pararlo y reanudarlo a mi antojo. Que ahora me conviene pararlo para que me dé tiempo a llegar a otro sitio en un plis, pues lo paro; que me conviene ir parando el concierto, mientras estoy en lo de los carnavales y viceversa para ir viendo las dos cosas a la vez, pues lo paro; que me conviene parar el tiempo porque no me da tiempo a estudiar todo lo que entra en el examen, pues lo paro (esto me hubiera venido de perlas en mi época de estudiante, que siempre lo dejaba todo para el final), y así una larga lista de posibilidades...

¿y a ti? ¿qué don te gustaría tener?