27 marzo 2007

Más allá de los sueños

Hace un par de días vi "Más allá de los sueños", una película de Robin Williams que me gustó mucho, entre otras cosas, porque me hizo pensar y reflexionar un poco sobre el tema. La película trata de la vida y la muerte, del destino, que nos pone en un momento y lugar determinados con los efectos fantásticos o nefastos que ello puede tener para uno mismo y los demás, da una visión de cómo podría ser la vida tras la muerte, cómo podría ser el paraíso, y si ese paraíso lo vas a compartir o no con tu otra mitad, tu alma gemela.


Hay gente que no cree que haya nada después de esta vida, que no cree en Dios que, simplemente, no cree en nada y, quizá, si leyera esto, pensaría que es una solemne tontería. Y me parecería respetable que así lo pensara puesto que cada uno puede creer o no en lo que le plazca. Yo, personalmente, creo en ambas cosas, en Dios y en que después de esta vida hay algo más. ¿El qué? no lo sé porque, afortunadamente, aún estoy disfrutando de ésta, pero me gustó mucho la idea que plantea la película sobre ello, la idea de que cada uno de nosotros pudiese imaginar su paraíso particular y pudiera ir "más allá de los sueños" y convertirlo en realidad al abandonar este mundo.




Para el protagonista, el paraíso era una pequeña cabaña a los pies de un hermoso lago, rodeado de montañas, en un paraje inundado de colores, una naturaleza suavemente tornada a dorada cada atardecer por los tenues rayos de un sol poniente. Un paraje donde, sobre todo, reinaba la paz y la tranquilidad y donde la brisa jugaba con la alborotada melena de su amada esposa, que paseaba en un pequeño barco por el lago.



La esposa, que era pintora, plasmó ese paisaje de ensueño en un cuadro lleno de luz y color porque representaba el instante mágico en que el destino cruzó sus vidas y fue testigo del nacimiento de su amor uniéndolos para siempre. Esa estampa representaba la felicidad para aquel matrimonio y me pareció preciosa la idea de que, aunque con sus dificultades a lo largo de la película que no desvelaré, la posibilidad de hacer realidad el sueño de que esa felicidad se hiciera eterna.


A pesar de que, últimamente, he pensado bastante en la muerte, a causa de la muerte reciente de mi abuela y de mi abuelo, la verdad es que nunca me paré a pensar cómo me gustaría que fuese mi paraíso particular; hasta ahora, sólo había pensado en cómo me gustaría que fuera mi paraíso terrenal, pero ver esta película me hizo pararme a imaginar cómo desearía que fuese.


Siempre me llamó la atención un cuadro que hay en mi casa porque de pequeña me preguntaba qué habría al final de ese pasillo de bóvedas y columnas. Así que supongo que la puerta de entrada a mi paraíso particular podría ser esa. Daría acceso a un lugar tranquilo; lejos del bullicio de esta vida urbana, probablemente junto al mar, porque su sonido me relaja, donde cada día pudiera disfrutar del más bello atardecer; un lugar donde, cada vez que sintiera nostalgia de mi tierra, pudiera respirar hondo y oler a azahar; donde los granos de arena fueran de chocolate y donde el arco iris siempre brillara en el horizonte; un lugar donde sólo pudieran existir sentimientos puros; un lugar que pudiera compartir con el amado que llegará, con mi alma gemela, y donde todas las personas que fueron importantes en mi vida también lo fueran en mi eternidad; y por último, y en cumplimiento a una creencia que se remonta a mi infancia, en ese lugar habría un libro que guardaría las respuestas a todas las preguntas que me quedaron sin responder a lo largo de mi vida. No sé por qué pero siempre he pensado, quizá (probablemente) absurdamente, que cuando uno muere, descubre todos los misterios, secretos y enigmas de la vida y de su vida, en definitiva, la verdad y los porqués de todas las cosas que se quedó con ganas de saber.





No sé si este imaginado paraíso particular, irá variando en mucho en poco o en nada con el paso del tiempo; si Dios quiere, espero descubrirlo dentro de muchos, muchos años.

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7 comentarios:

Basileia dijo...

Yo ví esa película hace muchos años, me impactó mucho, no tanto el final que tu describes si no más bien lo que el hombre pasa hasta llegar a ello...

Al final, de manera más fácil o más sencilla todos encontramos nuestro camino.

Besotes.

Angie dijo...

Sí, también me impactó el carácter luchador e incansable del protagonista por conseguir su sueño. Un saludo:D

Anónimo dijo...

Morir, como nacer, es vivir.

A mucho les asusta morir. Yo he visto tantas veces morir que a mi la muerte no me asusta demasiado.
Algo si.

Compararía ese miedo, ese temor, con el susto que tiene un niño pequeño a entrar en un cuarto oscuro. Le asusta lo desconocido. Cuando se le enciende la luz y ve que hay en el cuarto ya no tiene miedo.

Para mi la muerte es la puerta de entrada a un cuarto oscuro. Seguramente cuando traspasas esa puerta se enciende la luz. Es la famosa luz que narran los que han tenido experiencias mas aya de la muerte.

Lo que temo y me preocupa es el trabajo que cuesta morir. Lo doloroso que pueda resultar el camino que inexorablemente nos llevará a ella.

Para un tío mío la muerte es "salirse de las coordenadas del espacio y del tiempo".

Y yo me pregunto: ¿ Que hay fuera de las coordenadas espaciales ?, o ¿ Como se puede expresar la ausencia de tiempo ?.

Fuera del tiempo no sucede ni antecede nada. Nada se mueve, nada varia, porque fuera del tiempo no hay nada. O tal vez podíamos expresarlo mejor diciendo que fuera del tiempo esta la NADA, y la nada es hacia donde se expande el Universo.

¿ Que hay después de la muerte?. Esa es una gran pregunta que ha atormentado al hombre desde el origen de los tiempos.

El hombre, como animal inteligente que es, busca respuesta a esta gran pregunta y como resultado de su pensamiento surge la Religión para dar respuesta a esa gran pregunta.

Todas las Religiones son consecuencia de la gran pregunta: ¿ Que hay después de la muerte?.

La respuesta de los agnósticos : Nada, nos deja insatisfecho a muchos de nosotros.

La compleja respuesta de algunas religiones no casa bien con el conocimiento científico actual.

Para mi la felicidad en la tierra consiste en sentirme bien conmigo mismo, en actuar de acuerdo con principios de honestidad éticos y morales.

Y la felicidad eterna, tras la muerte, se consigue habiendo vivido en la Tierra de acuerdo a estos principios, que por otra parte son también los principios del Cristianismo

Angie dijo...

ANÓNIMO: Interesante reflexión! estoy muy de acuerdo con tus palabras. A mi la muerte la verdad es que también me da un poquillo de jindama, sobre todo, al sufrimiento que puede antecederla; y creo que le tengo más miedo a la muerte de mis seres queridos que a la mía propia. En cuanto a la religión,si creer (en la religión que sea) te ayuda a intentar entender y afrontar la muerte con un poco menos de ese miedo a lo desonocido, ya es algo positivo. Igual que un bastón sirve de apoyo a un anciano para caminar, creer en algo puede ser un punto de apoyo importante para seguir caminando en la vida, y también hacia la muerte que, al fin y al cabo, es nuestro destino final.

Una vez más,gracias por tus intervenciones, siempre son de agradecer (que aunque hablas desde el anonimato,sé quién eres, jejeje). Besos.

GABI dijo...

Yo también he visto esa película y me encantó.

Como te he dicho en mi post, Angie, no es ninguna tontería el más allá, o paraíso que tu imaginas. Ojalá todos encontremos allí lo que buscamos y deseamos. Sería maravilloso. Sería genial. Sería todo felicidad.

Me ha encantado el post.

Muchos besos!

P.D: Yo también espero encontrar en el otro lado los secretos de la vida, sino la mundial, al menos de la mia.

Angie dijo...

GABI:

Sí, la verdad es que sí que sería genial todo eso!

Y la idea del gran libro estaría que te cagas, eh? jajaja.. Porque además, como en el más allá ya no se sufre, no nos dolería enterarnos de alguna verdad que en el más acá sí que nos hubiera dolido, jeje..


Un beso. Angie.

GABI dijo...

Totalmente de acuerdo...jejejej