
Bueno, a lo que iba, que me voy del tema. Independientemente de las virguerías que cada uno sepa hacer en su blog, he leído y escuchado muchas veces aquello de que “ a mi no me importa que nadie me comente, yo escribo para desahogarme”. En efecto, seguramente es y será el eterno debate: Escribir por escribir, como efecto terapéutico de desahogo versus escribir, sí, tal vez también como terapia o como mera forma de entretenimiento, pero con el claro deseo de recibir diversas opiniones e incluso halagos por lo escrito; y cuantos más mejor, sobre todo lo de los halagos porque, como le he escuchado decir a Bugman en más de una ocasión, “son un masaje al ego” la mar de agradable ( y muy terapéuticos también).
Yo lo tengo claro. No tengo dudas. Yo escribo. Es un medio en el creo que me desenvuelvo medianamente bien y que me sirve de catarsis personal, así que siempre me ha gustado escribir desde que era una renacuajo. Efectivamente, siempre me sirvió para desahogarme unas veces, otras para aclarar mis ideas en momentos de confusión, otras para ordenar todo lo que quizá le quería decir a alguien más tarde o, simplemente, para pasar un rato entretenido dejando volar a sus anchas mi imaginación.
Antes, claro está, sólo escribía para mi; así que, rara vez, le enseñaba a alguien lo que escribía. También es verdad que, y aunque en mi blog algunos posts son bastante intimistas, escribía sobre cosas mucho más personales; cosas que, aunque yo nunca escribí un diario, sí que podrían perfectamente formar parte de uno.
Pero un día, no recuerdo ahora cómo (cuándo sí, allá por octubre del año pasado, un mes antes de crearme el blog), me encontré con algo que llaman blogosfera; enseguida pensé “¿y esto qué es? ¿Acaso habrán descubierto que la atmósfera terrestre tiene una capa más? Pero no, no se trataba de la 6ª capa de la atmósfera, se trataba del maravilloso y entretenido mundo de los blogs.
Ciertamente, el tema produjo gran curiosidad en mi y apenas tardé en engancharme y querer crear mi propio blog. Y la cuestión era ¿por qué, si yo llevaba toda la vida escribiendo para mi? Siempre he tenido la respuesta clara. ¿Para qué escribir “on line” algo que puede ser visto por cualquier internauta si no es para que, una vez que leen lo que escribes, te hagan comentarios y opinen sobre lo que has escrito?
Si uno no quisiera que los demás opinaran, seguiría escribiendo como toda la vida lo ha venido haciendo, para él (todo lo más, para enseñárselo a algún amigo, a tu novio o poco más). La prueba está en que si uno se crea un blog con el mero propósito de escribir sobre lo que le apetezca sin más, sin que le importe recibir o no comentarios, sin que le importe saber otras opiniones, los blogs no tendrían la opción de publicar los comentarios de los lectores. De hecho, esta opción existe. Existe la posibilidad de no dejar que nadie publique comentarios pero... ¿cuántos blogs están configurados de esta manera?
Yo llevo casi un año en esto y aún no me he encontrado con ninguno así que, seguramente, la razón es porque el porcentaje es tan mínimo que encontrar un blog sin comentarios es casi comparable a encontrar una aguja en un pajar. Y el por qué pienso que está bastante claro: en realidad, quieres que los lectores comenten, y cuanto más mejor. Y si encima, te comentan para halagarte, mejor todavía.
Sinceramente, quien diga que esto no le gusta... no me lo creo. Desde luego serán los menos los que no piensen así. Yo, desde luego, lo confieso. Cada vez que escribo algo, estoy deseando empezar a leer lo que la gente ha escrito, saber lo que les ha parecido; de lo contrario, seguiría escribiendo en un cuaderno... Y lo reconozco, me da cierto coraje que la gente no se anime a comentar nada, tal vez porque pienso que gran parte de la esencia y el encanto de un blog radica en la interactividad que se crea entre el blogger y sus lectores.
A mi me parece genial esta retroalimentación con la que puedes entablar un diálogo virtual y poder enriquecerte con lo que otros tienen que decir, y también reírte con el ingenio de algunos comentarios. Y sí, me encanta también que me digan “qué bonito lo que escribiste” “me encanta tu blog” “me he reído mucho con lo que dijiste” o “eres un crack” (bueno, esto último no me lo ha dicho nadie, pero si me lo dijeran me encantaría, jajaja). Y no creo que pensar eso sea nada pretencioso o ególatra.
Y en sentido contrario, también por eso siempre contesto todos los comentarios, porque es la única manera para agradecer la atención y el tiempo que te ha dedicado esa persona que se interesa por lo que dijiste. Pienso que es lo mínimo que puedo hacer.
Siempre me da pena que algunas entradas no “triunfen” a nivel de comentarios, porque me quedo con las ganas de saber qué piensa la gente sobre lo que le escribí, si le gustó, si le pareció un auténtico bodrio, o qué se yo. En parte, diría que hasta tengo la sensación de cierta decepción, no de los demás, sino propia, no sé cómo explicar. Y cuando en otros blogs veo posts con 40 ó más comentarios siempre pienso... “pero dónde estará el truco del almendruco, por Dios?” ¡¡¡¡Jo, yo quieroooooooo!!!! Jajaja..
Sí, quizá sea un poco de envidia, qué pasa, no soy perfecta, soy una pecadora capital! Jajaja. Aunque bueno creo que si soy pecadora seguro que lo soy antes por otros motivos que por éste..., porque también es verdad que este deseo tampoco es algo que me quite el sueño pero sí, lo “re-reconozco”...
¡¡¡¡Yo quierooooooooo comentariossssss!!!!
Pero como es algo que no depende de mi, no está en mis manos hacer nada por conseguirlo, simplemente, ocurre o no... Bueno, sí que depende. Dependerá seguramente de lo buena o mala que sea como blogger o de lo original o no que sean los temas sobre los que escribo. De todas formas, como hasta ahora siempre he escrito sobre lo que me ha surgido escribir; más o menos bueno, más o menos malo, más o menos ingenioso, es lo que hay.
Bien es verdad que con lo que hay, ya he conseguido entretener a alguien, y eso creo que ya es un logro considerable. Y me alegro por ello, claro! Cómo no? ¡Me alegro mucho!
De todas formas, si alguna vez llega el día en que me haya convertido en una afamada blogger, que tiene muchos lectores y recibe muchos comentarios... descuida que me alegraré una jartá!! Al fin y al cabo...
... Siempre me encantaron los masajes...!
¡A las buenas tardes, que paséis un buen día!