
La sangre teñía mi camisa. El dolor era tremendo. Me sentía tan aturdido que ni siquiera sé cómo pude llegar hasta allí. “¡Rápido!”, gritó alguien. Entonces me desvanecí...
Cuando desperté, el dolor había desaparecido. No reconocía aquella sala que me hacía sentir escalofríos. Pasados unos segundos me di cuenta de que no estaba solo.
-Así que usted es Jack... Le esperábamos.
-¿A mi? –pensé extrañado.
-Sígame.
-¿A mi? –pensé extrañado.
-Sígame.
Me llevó a otra sala llena de gente que hacía cola en dos filas; pero yo seguía sin saber dónde estaba.
-Sabrá en cuál deberá esperar, ¿no?
Los escalofríos recorrían mi cuerpo cada vez con mayor intensidad. El miedo empezaba a apoderarse de mi en mitad de un silencio abrumador que no me dejaba ni articular palabra.
-¿No lo sabe? ¿Acaso creía que no acabaría pagando por todos su crímenes...?-prosiguió el hombre con risa cínica- Le cobran en la fila de la izquierda si no le importa...
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NOTA: Ejercicio del taller de escritura consistente en hacer un relato cuya última frase fuera "Le cobran en la fila de la izquierda si no le importa".