
Muchas veces he pensado en si el tiempo, finalmente, siempre acaba poniendo las cosas en su lugar. Bien es verdad que a veces las pone, pero no siempre es así; y cuando no lo es, a veces, es injusto; y otras, doloroso. Así que he empezado a creer que la respuesta es no. Un no alto y claro; un no rotundo. Por mucho tiempo que pase. Por mucho que uno se empeñe en ello. Por mucho que uno intente propiciar que se den las circunstancias concretas. Por mucho que el hombre proponga, no siempre “eso” (llámese el destino, Dios, la vida, la alineación de los astros o como quieras llamarle) dispone lo mismo que tú; y entonces tus planes se van a tomar viento... Y cuando esto sucede, no hay nada que puedas hacer para remediarlo. No se puede luchar contra lo que es imposible luchar por muchas ganas, mucha fuerza o mucha necesidad que tengas.
Lo malo es la impotencia que eso te hace sentir. Impotencia por que las cosas no ocurran como querías. Por dejar, por tu culpa o no, cosas en el tintero. Por quedarte con la sensación de que dejas cosas sin resolver. En esos momentos, no sirve de mucho el pensar que es mejor así, que las cosas pasan o no porque tienen que pasar o no, sin más. Ni sirve pensar que dentro de un tiempo todo lo verás diferente, porque eso no consuela hoy. Ni tampoco sirve pensar que la ocasión que no te ha dado el tiempo te la puede dar un sueño en el que, de alguna manera, ese asunto pendiente queda resuelto y puedes liberarte de esa mala sensación. No sirve que se resuelva en un sueño si, a fin de cuentas, no se ha resuelto en la realidad, que es lo que vivimos. Al menos, nada de esto sirve al principio. Al menos, no me sirve a mi.
Así que no, definitivamente, no creo que el tiempo siempre te dé la oportunidad de poner las cosas en su sitio.
Lo malo es la impotencia que eso te hace sentir. Impotencia por que las cosas no ocurran como querías. Por dejar, por tu culpa o no, cosas en el tintero. Por quedarte con la sensación de que dejas cosas sin resolver. En esos momentos, no sirve de mucho el pensar que es mejor así, que las cosas pasan o no porque tienen que pasar o no, sin más. Ni sirve pensar que dentro de un tiempo todo lo verás diferente, porque eso no consuela hoy. Ni tampoco sirve pensar que la ocasión que no te ha dado el tiempo te la puede dar un sueño en el que, de alguna manera, ese asunto pendiente queda resuelto y puedes liberarte de esa mala sensación. No sirve que se resuelva en un sueño si, a fin de cuentas, no se ha resuelto en la realidad, que es lo que vivimos. Al menos, nada de esto sirve al principio. Al menos, no me sirve a mi.
Así que no, definitivamente, no creo que el tiempo siempre te dé la oportunidad de poner las cosas en su sitio.