05 enero 2011

La Primera Nochevieja...


El 31 de diciembre siempre había sido el día favorito del año de María; tanto le entusiasmaba su llegada, que siempre contagiaba a todos su ilusión y la familia al completo disfrutaba como un niño de los preparativos de aquel día. Cada año María se metía durante horas en la cocina y preparaba con esmero una magnífica cena cuyos platos no eran conocidos por ninguno hasta que no eran servidos en la mesa, a excepción de Juan, su marido, que era su pinche oficial desde hacía muchas Nocheviejas. Marta, su hija mayor, se ocupaba de preparar la mesa con la vajilla y la cristalería que su madre reservaba para las ocasiones especiales. Su yerno David, el marido de Marta, siempre se encargaba de comprar uvas para todos y prepararlas durante la tarde, retirándoles la piel y las pepitas. Eva, su hija mediana, siempre hacía una olla enorme de buñuelos y otra de chocolate. Y Ana, la menor de las tres hijas, y su marido Pablo eran los que en la víspera de fin de año se llevaban a sus tres sobrinos a la Plaza Mayor a comprar cantidad de serpentinas, matasuegras, bengalas y confeti. En aquella casa el último día del año el timbre de la puerta sonaba una y otra vez recibiendo visitas de vecinos y amigos que venían a tomarse el último chocolate con buñuelos del año con María y los suyos. Y a pesar de que nadie paraba a descansar ni un momento en todo el día, María siempre se encargaba de que todo estuviera preparado para que a las nueve en punto de la noche todos estuvieran sentados en la mesa listos para cenar.


Cuando el año anterior Ana apuntó en la lista de deseos que hacía cada Nochevieja su anhelo de ser mamá, jamás imaginó que algo tan dichoso pudiera verse empañado por algo tan trágico. A menos de un mes de salir de cuentas sólo hacía cuatro meses que su madre había muerto en un accidente de tráfico. Por eso esperaba ansiosa que el reloj de la Puerta del Sol diera las doce campanadas para que por fin comenzara un nuevo año en el que la llegada de su bebé trajera un poco de alegría a la casa.


Aquella Nochevieja toda la familia se reunió para cenar, como a María le habría gustado. Su marido Juan pasó de ser su pinche oficial a primer cocinero y preparó la cena lo mejor que pudo con la colaboración de Marta, que por ayudarle apenas tuvo tiempo de preparar la mesa con la ceremonia habitual con la que solía hacerlo. David preparó las uvas y Eva hizo sus tradicionales buñuelos, aunque otras veces le habían salido más buenos. Y un año más Ana y Pablo llevaron a sus sobrinos a la Plaza Mayor, pues los pequeños no entendían de cosas de mayores y para ellos ese día seguía siendo tan alegre como siempre. Eran ya casi las nueve y media cuando Juan salió de la cocina con el plato principal y por fin empezaron a cenar.


A menos de veinte minutos de la medianoche y antes de lo previsto Ana rompió aguas. ¡El revuelo fue enorme! Con las uvas y el cava preparados ya en la mesa, la familia entera se fue al hospital sin tiempo que perder. Todo sucedió tan rápido que Ana casi parió en el camino. Aquella noche no hubo brindis, ni atracón de uvas con las campanadas.


A las doce y cuarto una enfermera entró en la sala de espera... “Todo ha ido bien. Tanto la madre como la hija se encuentran perfectamente. En cuanto les avise pueden pasar a verlas. Esperen aquí”. Entre tanto en el paritorio Ana abrazaba entre lágrimas por primera vez a su hija mientras Pablo las contemplaba embelesado....¡la pequeña María ya estaba en este mundo!


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10 comentarios:

S. dijo...

Ohhhh qué bonito y qué jodía la maría,vaya día y hora para salir!
Un besito brujilla

Angie dijo...

S:

Gracias!

Estoy segura que fue idea de su abuela María lo de nacer el día de Nochevieja, su día favorito del año....

Un besote, guapa!

ipodgirl dijo...

Una María se fue y otra llegó... así es la vida...
Besazos!

Angie dijo...

IPODGIRL:

Desafortunada o afortunadamene así es... y no nos queda otra que aceptar las cosas tal y como vienen...

Besos. Angie.

Alfonso dijo...

¿pero antes o después de las doce? de eso depende 2.500 euros :-P

Gamar dijo...

Es que los descarados niños siempre son inoportunos.
Buen relato.
Beso

Angie dijo...

ALFONSO:

jajajaja... y quién dice que este relato se sitúa en el 2010, pillín.... :P

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GAMAR:

Estoy segura de que la pequeña María ha sido de lo más oportuna para toda su familia, jeje..

Me alegro que te haya gustado! :D

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BESOS A LOS DOS.
ANGIE.

esteban lob dijo...

Hola Angie:

Muy bonito. Me recuerda que mi hijo nació un ...31 DE DICIEMBRE.


Un beso.

Angie dijo...

ESTEBAN:

Anda, así que a vosotros también os quedásteis sin ubvas un año, no? jejeje... Bueno, no sé si en CHile también será tradición lo de las uvas, claro...

Siento la tardanza en responder, he tenido esto abandonadillo...

Besos.
Angie.

esteban lob dijo...

Angie:
En verdad lo de las uvas no es tradición acá. No obstante a mi me encantan.