05 enero 2009

Una niña de 30 años...

Una año más, la niña de 29 años (quien lo quiera leer, que se vaya al histórico de archivos y mire en enero de 2008 un post que se llama "Una niña de 29 años! y sabrá de qué estoy hablando exactamente, que no me da tiempo a colocar el enlace, upsss...), y que ahora tiene 30, vuelve a disfrutar como una enana!
Tengo unos cuantos posts preparados ya en el horno listos para salir, lo que pasa es que no he parado en estas fiestas de salir y entrar y la verdad es que tengo un poco abandonada la blogosfera en general.
Pero prometo volver pronto con muchas cosas que contaros y que compartir con todos vosotros. Hasta entonces....
Que los Reyes Magos os traigan muchos regalitos y todas aquellas cosas inmateriales, que son las más importantes, que os mereceis!!! Mucha Salud, Mucho Amor y, por supuesto, Muchos Momentos inolvidablemente Felices!
"Sus quiero", chicos!!!
Hasta dentro de muy prontito!!!
Por cierto... no me digáis que no está bonita mi princesita almeriense, eh?? Que está enorme ya, que cumplió cuatro años el día de Navidad! :D
Me voy que llego tardeeeeeeeeeeeee! :D

30 diciembre 2008

Un paso...



El mundo está lleno de opuestos. Opuestos entre los que sólo hay un pequeño paso. Un paso que, de tan pequeño, se puede dar casi sin darnos cuenta, pues la línea que los separa es extremadamente fina. Aunque bien es verdad que otras veces, somos totalmente conscientes de que estamos dando ese paso.

Lo que un día es negro, de repente, se vuelve blanco. Lo que un día es una vida feliz, por un suceso inesperado, puede convertirse en una vida dura, llena de tristeza. Lo que un día es amor, de repente, se convierte en odio. Donde un día hay paz, al otro, guerra. Podemos pasar de la risa al llanto en cuestión de segundos. Haber sido racionales toda la vida y, de buenas a primeras, y casi sin saber por qué, atender sólo a razones del corazón.

A veces, es difícil evitar ciertas cosas. Incluso aunque nos resistamos a ello. Puede que tenga un pie “en posición de”, aunque no lo prentendo; en realidad, ni siquiera sé de verdad si es así o no. Si quiero que sea así o no. No sé, ¡qué lío! Quizá no sea lo mejor. Probablemente. O quizá sí, no lo sé. Quizá sea necesario pasar por ahí para pasar después por otros sitios. En cualquier caso, con pasos o sin ellos, eso es lo que hay...


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22 diciembre 2008

Felices Fiestas...

(Pinchad sobre la foto para verla mejor)

17 diciembre 2008

Ay, Mi Deivi...

Después de casi un año sin verlo en directo, el viernes pude disfrutar de nuevo de un concierto de David DeMaría, cantante que ya sabeis que me encanta, jajaja...

El concierto fue en Coria del Río, un pueblo de Sevilla, que está aquí cerquita, así que allá que se fue Angie con una amiga que también es super fan a disfrutar de un ratito de música buena en directo. Por suerte, lo vimos muy bien, ya que estábamos muy cerquita. Lo único fastidioso fue que empezó con mucho retraso y tuvimos que esperar mucho rato allí de pie, pero bueno...

Él, como siempre, muy cercano con la gente, entregado en todas las canciones que cantó y simpatiquísimo (y guapisisisisissímo también... lo bien que se veían esas sonrisitas desde tan cerca, jaja..).

En fin, que se me cae la baba cuando me pongo a hablar de mi Deivi de mi alma, jajaja.. Aquí os dejo algunas fotillos y uno de los videos que grabé ( que vaya la que he liado para colgarlo en el youtube, ojú...). La canción es "El callejón del Duende", una que me encanta las cosas que dice.
...El Amor tiene sólo un Lenguaje, la voz de un Te Quiero"...









03 diciembre 2008

La Leyenda del Amor Eterno...


A aquella hermosa joven, desde siempre le había gustado salir a pasear y adentrarse en el bosque que había cerca de su casa. Cada paseo era un descubrimiento: un nuevo árbol, un nido de jilgueros, una hermosa flor, un destello de luz al atardecer.

Cada tarde, después de dar su solitario paseo por el bosque, acababa en el mismo sitio. Prácticamente, se había convertido en un pequeño ritual: siempre ante el mismo árbol. Desde luego, no era el mejor del bosque. Su grueso tronco dejaba ver que llevaba muchos años allí plantado, pero su aspecto no era demasiado bueno; a veces, diera la sensación que era un árbol moribundo. Sin embargo, para ella resultaba ser el más hermoso de todos.

Inspiraba algo en ella que no sabía muy bien cómo explicar pero que, sin duda, era algo especial. Realmente, no sabía por qué siempre acudía allí; era como si la atracción hacia ese árbol fuera tan poderosa que no pudiera resistirse a ella.

Embelesada, contemplaba la belleza que veía en el árbol, su árbol y, casi impulsivamente, cerraba los ojos, respiraba profundo y se abrazaba a él. Sólo entonces, se sentía protegida de cualquier peligro que pudiera acecharle. Sólo entonces, se sentía en un envolvente estado de calma y paz interior.

Poco a poco fue dándose cuenta de que las ganas de ir a buscar esos abrazos tan particulares cada vez eran más intensas. Así que la frecuencia de los paseos y las visitas a su árbol querido aumentaron cada vez más.

Un día se dio cuenta que llevaba meses así y que, desde entonces, el árbol había empezado a mostrar una belleza cada día más esplendorosa; convirtiéndose poco a poco en un árbol robusto, de colores brillantes y sólidas raíces. Nada quedaba ya de ese aspecto moribundo que solía tener. Y lo mismo le pasaba a ella. Su madre, que la conocía bien, lo sabía. Llevaba semanas diciéndole que su mirada parecía diferente, que tenía un brillo especial; ese brillo que sólo tienen los ojos enamorados.

Una tarde más fue a cumplir con su particular rito, que tan bien la hacía sentir. Fue la última vez que lo hizo.

De camino hacia aquel lugar, mágico para ella, empezaba a anochecer. Cuando llegó a los pies de su árbol, tan sólo la acompañaban la radiante luz de una luna llena y el silencio tan ruidoso de los bosques.

Alargó su brazo para tocarlo. Y empezó a sentir algo que, hasta ahora, no había sentido nunca. Al principio, sintió miedo, estaba desconcertada. Pero sólo le duró unos instantes, el instante preciso para volver a sentir esa calma que tanto la reconfortaba.

Su mano se tornaba idéntica a la corteza de su árbol. Mismo color, misma textura. Como si de un imán se tratase, poco a poco todo su cuerpo se fue transformando lentamente hasta que ambos se fundieron en uno solo.

Jamás se supo de la bella joven. El paso del tiempo convirtió aquel árbol en el más hermoso del bosque. De esto hace ya más de cien años.

Las voces aldeanas dicen que la joven, enamorada, decidió entregarse al amor eterno, fundiendo sus almas en un solo cuerpo, en un solo corazón.

Cuenta la leyenda que todos los enamorados que, en las noches de luna llena, van a contemplar el hermoso árbol y graban allí sus iniciales, son bendecidos con la magia del amor eterno.
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Autora: Yo. (Vamos que, mejor o peor, no es ningún cuentecillo cogido de internet ni nada de eso, jejee...).

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