08 enero 2009

¡San Pedro, que no cague el perro!...

Este post va dedicado con todo mi cariño a mi querida ahijada, MI SOLETE quien, por una larga historia que ahora no viene a cuento, tuvo la paciencia de montar el puzzle a que había quedado reducido este post. Sin tu inestimable ayuda este post seguro que jamás hubiera quedado igual! ¡Ya sabes, te debo unas tortitas con chocolate del VIP'S la próxima vez que vengas a Sevilla! ¡Te Quiero, fiera! :D



Y, sin más dilación, aquí os dejo este post viajero, que nació de camino a Almería, y después de un sinfín de avatares en tierras almerienses, por fin, ve la luz, jajaja...

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El día de Navidad me fui con mis padres a dar un paseíto por el centro, que quería ver la decoración navideña, que aun no la había visto. Fue un paseo muy agradable, la avenida de la Constitución, una de las más grandes e importantes del casco antiguo de la ciudad, donde está la Catedral, estaba preciosa y a rebosar de gente.

A la vuelta del paseo, estábamos los tres sentados en una de las paradas del tranvía, la que está en el edificio de Correos, al lado del Archivo de Indias y la Catedral. Estando allí sentados, pasa por delante nuestra una pareja de jovencitos paseando un cocker. Un cachorro precioso, por cierto.

Se paran justo delante, a unos cuantos pasos. Al perrito parece que le están entrando ganas de hacer caquita…y entonces dice mi madre…

- ¡Ea, vaya con el perro, que va a dejar la cagada ahí en “tol” medio y los dueños se van a quedar tan anchos!

- Pues ya verás como no, mamá. ¡Papá, dame el meñique, corre! - le respondí yo.

Y ahora os pongo en situación: mi padre y yo con los meñiques entrelazados, mi padre repitiendo una y otra vez: "¡San Pedro que no cague el perro!". El perro venga a apretar a ver si salía algo (con perdón de lo soez de la frase, jajaja) y mi madre riéndose. El pobre perro no pudo, así que siguieron paseando.

A los cinco ó seis pasos, la parejita volvió a pararse porque el perro otra vez se disponía a colocarse en posición. Mi padre y yo volvimos a hacer lo mismo. Otra vez igual. El perro no cagó, así que siguieron con el paseo.

Y, de nuevo, a los pocos pasos, otra vez tuvieron que pararse por el perro. Mi padre y yo ya partidos de risa, cogiéndonos del meñique y repitiendo la cancioncita: ¡San Pedro que no cague el perro! ¡San Pedro que no cague el perro! Y mi madre ya, llorando de la risa casi, porque el perro al final se fue sin cagar.

En verdad me dio penita. ¡Pobrecito el perro!, que todo el mundo tiene derecho (lo voy a decir esta vez mas fina que estoy está quedando un poco ordinario...) a defecar. Porque anda que no sienta mal tener ganas y no poder. ¡Con lo a gusto que se queda uno después de soltar una “señora cagada de las buenas” jajaja..! Pero claro, no en el medio de la calle, una calle peatonal por la que pasan al día cientos de personas y que, por la belleza que tiene a los lados, la majestuosa Catedral de mi ciudad por ejemplo, no va precisamente mirando al suelo para no ir pisando mierdas de perro…

Y aquí es donde viene el misterio sin resolver…

¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?¿Por qué el simple gesto de entrelazar los meñiques puede hacer que un perro no pueda cagar?¿O es que el cerebro humano tiene tanto poder que es capaz de hacer cosas como esa?¿Qué explicación científica se le puede dar a eso? Porque yo no se la encuentro. Y que sea obra de la casualidad no me convence. Yo siempre que he hecho este "truquito" el resultado ha sido el mismo: el perro se ha ido triste y compungido por no haber podido quedarse a gusto. Y mi padre dice también dice lo mismo, que siempre le funcionó.
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Fuente de la foto del perro: www.sangrefria.com/blog. Un perro precioso, como podéis ver, llamado Valdanito. Tomada de este enlace: http://www.sangrefria.com/blog/2007/11/16/feliz-cumpleanos-hermano/

14 comentarios:

gema dijo...

Si es que no hay nada mejor que creer en uno mismo para hacer lo que nos venga en Santisima gana

Es la primera vez que oigo esa frase...y te aseguro que no se me va a olvidar

JAJAJAJAJAJAJ

Anónimo dijo...

gracias a ti, por dejar siempre en mi casa y en mi vida, pedacitos de ti. No me emocionan las tortitas...me emociona compartirlas contigo, cosa que hago desde que era una cria...y formar parte de tu blog, es formar parte de tu alma, no es eso mas importante que 20 piezas, un rollo de fixo, y media hora de mi tiempo??yo si que te quiero tita angie.

Anónimo dijo...

Angela compra loteria

Cat's dijo...

si te dijera lo que hago yo.....

agarro el huesito del medio del dedo anular y lo muevo de forma circular para cortar e hipo....juas!!!!


de todas formas, lo que has hecho con el perro, no tiene perdon de dios!!!!!! besotesss

Angie dijo...

GEMA: no la habías escuchao, Gemita? Te invito a que pruebes a hacerlo un día, jajaja...

ANÓNIMO: Desde luego, como decíamos ayer, cuando te entra la inspiración, jeje... Ayer me dejaste sin palabras. Gracias por ser tan especial y por hacerme sentir tan especial a mi siempre, nena! Y claro que formas parte de mi blog, pero el hueco más grande, lo tienes en mi corazón! ;-)

ANÓNIMO: Pues mira, en la de Navidad me tocaron 100 euros, pero esto fue después. Y para la del Niño compré un décimo y no me ha tocado ni un mísero céntimo, me tocará el euromillón esta noche, jeje...?

CAT'S: anda, anda, no exageres, que no soy tan mala! que, al final, el perro cagaría 10 metros más palante y su dueña dejaría en medio de la calle la plasta de su lindo cachorrito... Y lo del hipo?? jajaja... no te creo! en serio? y se te quita...? jaja...

Besos. Angie.

Satie dijo...

Pobre perrillo, de verdad Angie, que tu padre y tú no tenéis perdón...

Angie dijo...

SATIE: ojú, pensaba que os lo íbais a tomar con más humor, por Dios... ni que lo hubiéramos mataoooo.... Si dejó el regalito unos metros más palante....!

Un beso. Angie.

Alfonso dijo...

Ese truquillo lo había escuchado yo, pero tú que sabes tanto ¿lo has probado con otros mamíferos? gatos, vacas, etc.. ummm, tengo una idea, me voy a ir a los servicios del carrefour a cruzar los dedos, y cronometrar tiempos jaja

Angie dijo...

ALFONSO: que yo sé tanto? jajaja... La verdad que con gatos no lo he probado pero, con lo limpio que son los gatos, no creo que hiciera falta, jejeje...

Un beso. Angie.

MARISA dijo...

nu se nu seee pero funcionaa jaja 5 años de carrera y dos de especialidad para que en 7 años no me expliquen por que no cagan los perros cuando hacemos éso jaja al menos con los perros de despeñaperros pabajo jeje enga ya pobre perro?? que le den, que caguen en un váter

Angie dijo...

MARISA: verdad, 7 largos años de biología y no te lo cuentan, coño! eso, que cague en un váter! sabía que estarías de mi parte, jajaja...

Besos. Angie.

Náufrago dijo...

Bueno bueno.. ha quedado genial todo. Menuda artista. Besos desde Cádiz!!.

Anónimo dijo...

Dios tia...que gracia!!!!! vomas que un diita lo voy a hacer y to a ver si me funciona ami!!..aunqe una pregunta¿?¿?¿?¿.. tiene que ser agarraita al meñique de tu papi¿?..jejeje ojú que historia mas curiosa!!!....besos naranjitaaaa

Angie dijo...

NAUFRAGO: Pues ya has visto para que quería la foto de tu perro. Me alegro que te haya gustado, jaja..

EVICHI (ANÓNIMO): y tanto que funciona! pruébalo y verás.. Y después me lo cuentas, jajaja.. No es necesario que haya lazo de parentesco entre los dueños de sendos meñiques, jiji... No obstante, si no funciona, igual es que los perros almerienses son imnunes a este curioso truquillo....

Besos. Angie.